Escribe tu sinopsis aquí.Acaso el lector se sorprenda, pero la lista de
enfermedades producidas por el
ataque del propio
sistema inmunitario es
casi interminable: aparte de la diabetes, la esclerosis múltiple y el
lupus, nombraremos a las alergias, las artritis, la artrosis, el SAA
(Síndrome de Anticuerpos Antisfosfolipídicos, que ataca y
destruye las
válvulas cardíacas), el Síndrome de Sjögren (donde el sistema
inmunitario ataca simultáneamente al hígado, la tiroides, el sistema
nervioso periférico y los tejidos del
ojo), la granulomatosis de
Wegener (grave
enfermedad renal), las vasculitis sistémicas (ataque a
los vasos sanguíneos), la glomerulonefritis (destruye los glomérulos,
estructuras renales que filtran las toxinas, convirtiendo al paciente
en un enfermo renal grave), la esclerodermia (destrucción y
endurecimiento de la
piel), múltiples enfermedades hepáticas, la
enfermedad de Behcet (úlceras en la boca y los genitales, con severa
inflamación de los vasos sanguíneos del ojo), la miastenia grave (el
sistema inmunitario destruye las conexiones neuromusculares), la
enfermedad de Graves (el sistema inmunitario destruye ciertos tejidos
de la tiroides, provocando un espantoso bocio y un hipertiroidismo
severo), la dermatomiositis (destrucción del tejido conectivo de la
piel y los músculos), ciertos tipos de anemia perniciosa, la enfermedad
de Hashimoto (tiroiditis crónica, provocada por una reacción del
sistema inmunitario contra la glándula tiroidea que culmina en un
hipotiroidismo grave), el mal de Addison (ataque y destrucción de la
corteza suprarrenal), la psoriasis, el pénfigo, la hemocromatosis y la
enfermedad de Reiter (agresión simultánea contra la uretra, la
conjuntiva del ojo, la piel, las mucosas y las articulaciones). Espero
no haberlos asustado demasiado. Son tantas las cosas malas que nuestro
propio sistema inmunitario puede hacernos, que por piedad me detengo
aquí.
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