“
El SIDA de los pobres”, tal como se lo denomina al mal de Chagas, que lleva el nombre de su descubridor el médico brasileño,
Carlos Chagas y que sus investigaciones fueron completadas por el médico argentino Salvador Mazza, lamentablemente cuenta hoy en Sudamérica con 20 millones de infectados. La vinchuca, transmite la
enfermedad depositando
el parásito “tripanosoma cruzi”; esto ocurre fundamentalmente en las zonas rurales, donde se encuentran mayorías de casas construidas con adobe o paja.
La enfermedad ataca al corazón, “desinflándolo” literalmente hablando. Los científicos han comprobado que el 50%, de la población , de algunas regiones de Bolivia están infectadas con el Chagas. La bacteria que infecta, llega a la sangre por la picada de la vinchuca, pero también sufre contagios por transfusiones de sangre o de madre a hijo.
El chagas, ataca directamente al corazón provocando arritmia y puede provocar la muerte súbita. Sin embargo los científicos no se dan por vencido y un grupo de ellos dependientes del CONICET, ha descubierto una nueva forma de contrarrestar la enfermedad, es como si fuera una diálisis, que se aplica a los
enfermos de riñones. Todavía no ha sido puesta en práctica, pero los científicos consideran que muy pronto estará ya en funciones. Es lamentable que aún exista gente que se infecte del mal de chagas, pero ello demuestra que la pobreza extrema aún está muy lejos de erradicarse, en varias regiones de nuestra sufrida Sudamérica. en Venezuela, que según informes fehacientes, se había erradicado en los años setenta, hoy ha vuelto con fuerza a ese país.
En países como México y Paraguay, también han detectado crecimiento de enfermos del mal de chagas. Así como los cintíficos no se dan por vencidos, los gobiernos de esos países deben brindar todo su apoyo en forma incondicional para erradicar el chagas.