Poco después de
graduarse de la universidad, Jim Elliot escribió en su diario:
“Señor, enciende estas vanas ramitas de mi vida para
que ardan para ti. Consume mi vida, Dios, porque es tuya, no te pido una vida
larga, sino una vida plena como la tuya Señor Jesús.”
No fue la más
extraordinaria oración jamás escrita, no fue el reflejo de un deseo de grandeza
suprema, más bien, fue el anhelo de un corazón que, más que vivir, quería vivir
para Dios. Pero en realidad lo que más me impacta de este hombre es que, pocos
años después, su cuerpo se vio traspasado por las lanzas de los indígenas de
una tribu de Costa Rica, wow, su oración fue contestada, y de qué manera!!
Vivió poco tiempo, pero Hoy, en este día, los indígenas que lo traspasaron
tuvieron un acercamiento a Dios.
No es muchas
oraciones como la de Elliot las que necesitamos, sino personas que tomen la
decisión que tomo este hombre, tener una vida a la medida del varón perfecto.
Si vemos alrededor, nuestro mundo busca cambios, la gente busca cambios. Nos cambiamos de casa, de trabajo, de escuela, universidad, vivimos constantemente cambiando, pero que tal si tocamos acerca de ese cambio necesario para la vida de cada persona, un cambio de mente, alma, y corazón. El cambio que siempre has estado buscando se encuentra a la altura que están tus rodillas del suelo.
Elliot se atrevió a hacer un cambio en su vida y en su generación, hoy es tu turno.