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Alta MORAL DE LA TROPA

Reseña del Artículo   por:emanuelempresae     Autores: MARIO E. MARTINEZ B.; EMANUELEMPRESAE
ª
 
MORAL DE LA TROPA
Una tropa desmoralizada además de serle negada la gloria de la victoria queda expuesta a derrotas.
Cuando estamos debidamente guiados, no importa en que actividad, nada nos hace perder el rumbo por donde nos dirigimos.
Importantísimas son nuestras motivaciones.

Existen obstáculos no pocos: celo profesional, competencia institucional; rechazo a: estamento, orden, mandos, a todo lo que representa autoridad; deseo del avance terrorista, envidia política, propagación del caos, anarquía, mentes enfermas y torcidas predispuestas a causar daño, intereses más allá de las fronteras con sus planes e intensiones.

Las afrentas vienen de donde menos se espera: de las mismas instituciones infiltradas, de terroristas instalados en cómodos despachos, abusadores de autoridad, de quienes se venden a ocultos intereses; de elementos sin: moral, orden, ética; del enemigo que copó muchos frentes por debilidad de quienes debieron actuar en su momento y no lo hicieron; ahora para ocultar su ineptitud rasgan vestiduras de moralistas.

Nada nos debe apartar de buscar la satisfacción de obtener nuestros loables propósitos si tenemos presente motivaciones como:
Satisfacción del deber cumplido, deseo de servir, hacer el bien, combatir el mal, luchar por mejor futuro para compatriotas y herederos, altruismo, autosatisfacción, mi desarrollo, autoestima, bienestar y tanto más que hace que el mundo no sea lo desagradable que pudiera ser sin el concurso de quien abnegadamente cumple con sus deberes ciudadanos, políticos, militares, profesionales, etc.

Desde otro enfoque: no será agradable vivir con cargos de conciencia, recibiendo inmerecidos elogios cuando procedimos mal. Quien hace parte de una institución está llamado como el que mas a dar ejemplo; quien no procede bajo esa premisa no es digno de la institución.
Quien es tratado injustamente, también a su tiempo será absuelto; nada queda oculto, el crimen perfecto no existe. Si no lo juzga el hombre, de la justicia divina no escapa.

¿Es ese el caso? No lo sé; no estoy juzgando. Si lo es, entonces pongámonos a paz con nuestra sociedad para que el gusano de la corrupción sea extirpado.

Dijimos que cuando estamos debidamente guiados nada nos desvía de la sana intensión del bien.
El preámbulo constitucional invoca la protección de DIOS. Absurdo resulta invocar su protección si nuestros actos no son guiados por Él; perfecta guía orientadora.

La existencia de Dios no depende de si cree o no. Existe y muy torpe resulta desconocerlo, como torpe resulta el proceder como si no hubiese dado concisas y precisas leyes por las cuales seremos juzgados. Es como un ciego que temerariamente anda al borde del precipicio, pronto o tarde caerá.

Si injusta o negligentemente somos tratados, habiendo ordenando Él: “sométanse a toda autoridad terrenal”, esa autoridad no quedará sin castigo.
Cuando tramposamente defender nuestros intereses la deshonestidad se convierte en herramienta. Como no sabemos si o no, hemos de actuar con la mayor rectitud.
Esto ha de fortalecernos, por escrito Dios indicó: "no daré por inocente al culpable."
También dijo: "Al que ama a Dios todas las cosas le ayudan a bien." (Aunque no pareciera, créalo.) No olvide que seremos probados.

Conclusión: Respondo por mi s actos y esa convicción me fortalece para actuar con la más alta moral y seguridad en el bien; no para el hombre sino para la aprobación de Dios.

Publicado el: 17 junio, 2010   
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