¿…Y LA
RESPONSABILIDAD SOCIAL DEL ESTADO?
Mucho se ha escuchado hablar acerca del rol social de las empresas en el
medio donde se desarrollan, y ciertamente es claro que toda empresa que obtiene beneficio en un ámbito determinado por una actividad lucrativa (sea extractiva, industrial, comercial, turística, artística, etc.) debe hacer
responsabilidad social porque corresponde moral y legalmente.
Pero hay un hecho que no se debe dejar de ver ¿quién es el primer beneficiario de todas las
actividades lucrativas del país? … el Estado.
Por qué, veamos los flujos de dinero que directa o indirectamente y sin riesgo, recibe el Estado de un ente productivo (caso peruano):
-Impuesto General a las Ventas, que grava de manera porcentual a las ventas (19%)
-Impuesto a la Renta, que grava los beneficios brutos
-Impuesto a la Quinta categoría, que grava a los trabajadores dependientes
-Pago al Seguro Social, fondo que es usado parcialmente por el Estado para otros fines.
-Impuesto a las Transacciones Financieras ITF
-Impuesto Selectivo al Consumo, que grava a los combustibles en general
-Impuesto al Rodaje, que grava algunos combustibles como la gasolina
-Impuesto por autorización de áreas acuáticas (muelles, pontones)
-Impuesto por autorización de uso de aguas subterráneas y superficiales
-Pago de regalías por los recursos naturales extraídos. En el caso del petróleo y de los minerales suele ser bien altos estos pagos, son proporcionales al precio internacional.
-Otros impuestos misceláneos
Entonces, ¿quiénes debieran ser los primeros en hacer responsabilidad social? Pues la Empresa y el Estado, ninguno de los dos debe desentenderse.
Pero el problema principal de la falta de atención y olvido de los pueblos aledaños a las fuentes de riqueza o inmersos en la generación de valor, no radica en que si hay o no hay dinero ¡dinero hay bastante!, sobretodo ahora con la subida de los precios los minerales y del petróleo. El asunto está en la forma cómo se distribuyen estos beneficios que succiona el Estado. Normalmente todo va a las arcas centrales, y luego éste “reparte” a todo el país, se supone que debiera ser equitativo y haber una correspondencia entre la cantidad de ingresos que genera una región o pueblo y la que le asigna el Estado, pero ¿es así?
Muchos provincianos diremos que no. En algo el canon a los recursos naturales ha hecho justicia, pero viene una interrogante ¿por qué debe haber sólo canon para los recursos naturales? Y por qué no se queda parte de los beneficios que producen las actividades industriales, comerciales, turísticas, etc. en las provincias.
Lógicamente que estamos de acuerdo que no todo el beneficio debe quedar en casa, pero si un porcentaje definido, tal como se hace en otros países y el resto debe ir para beneficio del resto de la nación. Por eso vemos que países como Estados Unidos, Brasil, China, Europa, se han desarrollado homogéneamente a lo largo y ancho, en cambio en Perú sólo Lima ha progresado ¿y las provincias?
Creo que ya es hora que despertemos y exijamos a los gobernantes que usen la sensatez y el sentido de justicia en la forma de gobernar el país. El desarrollo sostenido de las provincias creará sinergias que traerán beneficio a todos incluyendo a la capital del Perú. Ya basta de subestimar el recurso humano de las regiones del país, presuponer que son incapaces, ineptos y además corruptos ¿será cierto? o es una excusa para seguir con la administración centralista y egocéntrica de los que detentan el poder, no será mas bien que no se desea soltar esta “gran teta” que significa la cornucopia del Perú.