Cada quien va labrándose la muerte a su medida. Neruda, por ejemplo, murió a los
dias después de caer Allende, no viendo el fin de la Utopia comunista que lo hubie-
ra matado en seco; Hitler, al ver el fin evidente del "Tercer Reich", terminó suicidán-
dose e induciendo a los más allegados; dicen que Vallejos murió de tristeza. En Ve-
nezuela estamos jugando a una especie de sueño invertido, una situación que es lo
más próximo al sueño Koreano y Cubano que ha durado toda una vida; sueño este
que ha sumengido a estos paises en una especie de histeria colectiva donde el li-
der es lo más cercano a un semi-dios.
José Contreras.
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