Los
mexicanos viven una penosa realidad económica gracias a la
pobreza mental, ética y de valores que padece tanto
su sociedad como su sistema político conformado por partidos varios que dicen tener diferentes ideologías pero que al momento de las ideas se reducen a intereses mezquinos, vagos y particulares, para beneficio propio o de un pequeño grupo de personas, es penoso y triste ver la calidad de políticos con que contamos y de los que desgraciadamente dependemos, un sistema obsoleto que a la mayoría nos es imposible cambiar ya que estamos sumergidos, amarrados, sin opciones que valgan la pena, el sistema político nos ofrece poco con los partidos con que contamos, se habla de cambios pero la realidad es que permanecen los peores vicios humanos: la corrupción, la falta de ética, la falta de claridad, la insensatez mental, el inmenso ego y la ausencia completa de vergüenza. El pobre sigue pobre y el rico se enriquece aun mas, los empresarios se enriquecen a costa del trabajador creando enormes ganancias y un estilo de vida de primer mundo alejado completamente de la realidad de sus empleados sumidos en la preocupación diaria de que comer y como pagar los servicios básicos que pagan como si vivieran en un país excelente, no se dan cuenta que solo pagando un salario digno y que corresponda a las ganancias de sus empresas sera que los trabajadores les serán fieles y desarrollaran su vida de manera digna con agradecimiento profundo, claro el agradecimiento poco importa en los altos niveles sociales, lo importante es traer el mejor carro, las mejores fiestas, gastar mucho en viajes al extranjero, presumir las propiedades con que se cuenta, tener vicios caros y estúpidos sin ningún fondo humano o moral. Que triste es vivir en un país tan bello, tan grande, con tantas riquezas naturales pero con una sociedad mentalmente pobre y aprovechada por unos cuantos barbajanes que no se puede acusar de inteligentes sino de oportunistas.