El 22 de marzo de cada año se celebra el Día Mundial del Agua, fecha instituida como tal por la Asamblea General de las Naciones
Unidas el 22 de diciembre de 1993. Desde entonces agrupaciones ambientalistas de todo el planeta realizan en esa jornada diversas actividades de concientización.
Para este año uno de los ejes temáticos planteados por la UNESCO está referido a los recursos hídricos bi o multinacionales, es decir aquellos que superan las fronteras de distintos países y son compartidos entre ellos. De este tipo existen en total 263 cuencas que forman parte de 145 países cubriendo casi la mitad de la superficie terrestre.
Esta cifra demuestra que existe aún suficiente agua dulce para satisfacer la demanda de toda la población terrestre pero este recurso no sólo no está equitativamente distribuido sino que además generalmente no es gestionado en forma adecuada. De esta conjunción deviene que hoy numerosos países enfrenten graves problemas de escasez de agua.
Tal es así que se van ampliando las zonas donde la disponibilidad de agua dulce de buena calidad se redujo sensiblemente a causa de la contaminación producida por desechos industriales, humanos y agroquímicos. “Desde 1900, la mitad de los humedales del mundo, es decir, nuestra principal fuente de agua dulce renovable, se han perdido. El cambio climático tendrá, sin ninguna duda, un impacto directo en el suministro de agua dulce en muchas regiones”, señala la UNESCO.
Si bien esta situación hace previsible un futuro conflictivo dado que algunos países se verán acosados por la falta de recursos hídricos suficientes la realidad histórica demuestra que la cooperación es la respuesta más efectiva. En los últimos 60 años se concertaron más de 300 acuerdos internacionales referidos a la gestión compartida de recursos hídricos transfronterizos. Contrariamente solo se denunciaron 37 hechos de violencia entre estados por cuestiones conflictivas en este tema.
“En este sentido, es importante seguir fomentando las oportunidades de cooperación que la gestión de los recursos hídricos transfronterizos puede proporcionar”, destacó la UNESCO ya que “todos compartimos la responsabilidad de la gestión de estos recursos para las generaciones actuales y futuras”, finaliza el documento dado a conocer por el Movimiento Agua y Juventud y agregan para cerrar: "Sin importar en que parte de la corriente nos encontremos, todos compartimos el mismo barco".