Terminaba la década de los sesenta que gobernaba en nuestro país Sánchez Hernández y en Honduras López Arellano, cuando un
inesperado genocidio y expropiación a
salvadoreños se formó en Honduras, los soldados salvadoreños cuando transitaban por las calles eran llamados cobardes por hombres y mujeres que no entendían porque no atacar a nuestro vecino país que estaba maltratando a nuestros hermanos.
Por fin llego la hora de atacar, El Salvador se adelanto una hora los planes de ataque y encontró desprevenidos a nuestros enemigos, gracias a la heroica intervención del general Alberto “el chele” Medrano y su grupo encubierto que se colaron en su único aeropuerto Toncontin, con explosivos que colocaron apropiadamente empezó la destrucción de la mejor arma de los
Hondureños, su fuerza aérea, luego gracias al apoyo de la fuerza aérea salvadoreña se logró desvanecer el aeropuerto, dejando mermadas sus fuerzas del aire.
Mientras tanto miles de salvadoreños se apresaban en el estadio Tibursio Carias Andino, o en el estadio Agas, muchos otros eran asesinados en el camino, mujeres salvadoreñas violadas o cortadas de sus senos con machete, gracias al grupo llamando ''Mancha Brava'' que sería como un grupo de de mareros con machete que mataban salvadoreños con el beneplácito de su gobierno.
Los medios informativos hondureños como la radio HRN mentían constantemente a su público, diciendo que ellos ganaban la guerra, que sus aviones volaban sobre San Miguel y San Salvador, mencionando la destrucción de lugares importantes donde nunca estuvieron; gracias a una grandiosa unión de fuerzas entre salvadoreños como por ejemplo se prestaban las avionetas fumigadoras para ponerles metralletas y bombas, se compartía comida, bebida y cigarros a soldados, apagaban las luces de noche por un posible ataque aéreo, en fin todos los salvadoreños unidos para un noble fin, acabar con asesinos que buscaban mas sangre salvadoreña, que tenían como lema, "
hondureño agarra un leño y mata un salvadoreño".
Mientras tanto valientes soldados dirigidos por el coronel Velázquez pasaban con gran rapidez Nuevo Ocotepeque y otros pueblos hondureños, los últimos aviones hondureños fueron derribados cuando lanzaron bombas en la herradura pensando que era el Puerto de Acajutla.
Todo iba saliendo bien para las fuerzas salvadoreñas hasta que los estados unidos protegiendo sus intereses en las bananeras hondureñas envió aviones modernos para atacar a El Salvador, teníamos muchos aviones incluyendo dos fugas, todos fueron aniquilados por aquellos aviones a los que las personas solo les decían
aviones negros.
Hay muchas historias heroicas como la del piloto capitán Varela que luchó con el avión negro pero su velocidad y poder lo rebasaban por mucho, luchó hasta el final hasta que necesitó lanzarse en paracaídas y su avión cayó en Santa Rosa de Lima, también otro piloto que resistió la embestida cuando su avión en llamas se estrellaría en el pueblo de San José de la Fuente, La Unión, dirigió su avión a chocar mejor contra un cerro de esa localidad para salvar vidas salvadoreñas por la suya.
Un último héroe fue un joven piloto que estrelló su avión contra la cabina de uno de los aviones negros destruyéndose ambos.
Por ultimo la OEA mando órdenes que
si no se dejaba de atacar a Honduras vendrían mas fuerzas poderosas de los más interesados y amigos de Honduras, los Estados Unidos. El Salvador se retiró y luego muchos años después nos quitaron los bolsones de tierra fronterizos y más importante aún, nos quitaron la historia al no permitir que se enseñe estas historias en las academias militares por un eventual sentimiento antinorteamericano...