Análisis del artículo:
´´ España y la República Dominicana ´´,
de la autoría
del periodista Gill Toll.
´´ La relación política de España y la República Dominicana ha sido una relación típicamente norte-sur en la que la desigualdad de las partes conduce, de tanto en tanto, a situaciones no muy envidiables ´´. Gill Toll, página 57, revista GLOBAL, enero/febrero del 2008. En este artículo el periodista español describe la realidad de la relación social, económica, política y comercial entre España y República Dominicana, partiendo de la historia de esas relaciones. En sus inicios juega un papel decisivo la Guerra Civil española y el clima de inestabilidad que vivió ese país al final de la década de 1930, así como las relaciones que establecieron por esa época el gobierno de Franco y el dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo.
Toll afirma que estas relaciones comenzaron formalmente entre 1939 y 1940 cuando el gobierno de Trujillo, le abrió las puertas del país a 3.150 exiliados
españoles, como una forma del dictador cumplir con sus propósitos de importar poblaciones de piel blanca para compensar la influencia haitiana en zonas fronterizas y para mitigar su pésima imagen internacional a partir de la matanza de haitianos de 1937.
Pero este propósito no llegó a cuajar porque para 1945, el 95% de los exiliados españoles habían dejado la República Dominicana, una huyéndole al ambiente políticamente irrespirable, así como para instalarse en países con mas posibilidades de desarrollo profesional.
Toll explica que la década de los cincuenta fue la de mayor entendimiento entre los gobiernos de Franco y Trujillo. En 1952 se firmó el tratado de amistad; 1953, el convenio cultural; en 1954 el convenio comercial y en 1956 el convenio de migración. Este último se ajustaba a los propósitos de Trujillo del blanqueo racial, permitiendo la llegada de 5,000 españoles, dándole facilidades como transporte, tierras y ásperos de labranzas en la zona fronteriza de Haití.
Pero, según Toll: estos planes se volvieron a frustrar porque los emigrantes españoles, en su mayor parte, abandonaron el país, por la dureza de las condiciones de vida de la frontera.
La emigración masiva de dominicanos a España el autor lo sitúa en 1990 cuando España cruzaba por una crisis de abastecimiento y no les exigía visados a los ciudadanos de nuestro país, como tampoco a los de Marruecos. Situación que cambió para 1993 cuando la Unión Europea incluyó a República Dominicana en un grupo de países con exigencia de visados.
En el artículo el autor resalta el dato de que En la actualidad, la comunidad dominicana en España ha alcanzado los 58 mil residentes legales. En ella Predomina el género femenino, la especialización en servicios domésticos y pequeños colectivos de profesionales y estudiantes.
Dentro de los aspectos positivos de esta relación Toll menciona, las remesas, las cuales ascendieron a 388 millones de euros (unos RD $ 16 mil millones de pesos), enviados al país para el 2006; el turismo, el cual es el segundo flujo económico entre estos dos países. El tercer aspecto planteado por el autor es las inversiones españolas en Dominicana.
Un cuarto aspecto de la relación bilateral entre ambos países es el apoyo de España a través de la Unión Europea y el tratado de Lomé a sectores como la salud, la educación, al ajuste estructural, el sector minero, al desarrollo rural, a las infraestructuras, al saneamiento de los barrios y la reforma del estado. Estos son algunos de los aspectos que trata Gill Toll en este artículo.