Los enfoques de Foucault acerca de las relaciones de poder fueron novedosos
en relación sus antecesores. Pues, como el mismo dice, todavía ignoramos lo que es poder. "Al final de cuentas, fue preciso esperar el siglo XIX para saber lo que era explotación; quizá aún no se sepa lo que es poder. Y Marx y Freud tal vez no sean suficientes para ayudarnos a con ocer esta cosa tan enigmática, al mismo tiempo visible e invisible, evidente y oculta, existente en todas partes que se llama poder.” (FOUCAULT: 1992: p.75).
En cuanto se refiere a lo inédito de los enfoques que Foucault realiza acerca del poder, se tiene en consideración que los puntos relevantes de sus estudios fueron: examinar el poder fuera del Estado, de forma ascendente, desde abajo hacia arriba, descifrando sus estrategias de forma general; investigar el poder como algo que se ejerce en red, donde produce efectos reales, en las extremidades no jurídicas ni estatales, desprovisto de una construcción ideológica o de un punto de vista jurídico.
Queda claro que en su pensamiento, Foucault busca evidenciar aspectos que permitan una reflexión sobre la constitución del hombre
moderno, que tiene c omo característica principal la "renuncia a pensar". Por medio de una especie de manipulación de los cuerpos y, por así decir, del ser humano, que es tratado como una máquina, “cosificado”. Tal cosa se puede decir de la definición de “hombre del humanismo moderno” así “construido” en los moldes disciplinarios de la renuncia al pensamiento y a los instintos.
La contribución de los estudios de Foucault está también en ayudarnos a
comprender el rol disciplinario que la escuela moderna desempeñó en la construcción del sujeto, de la sociedad, del Estado moderno (organizado / disciplinado), del liberalismo y la lógica capitalista. Foucault nos da herramientas para comprender nuestro presente, aquello que somos o aquello en lo que nos estamos transformando. Este gran pensador nos ayuda a comprender la construcción del sujeto como un sujeto de la ética, cuyas identidades son cada vez más descentradas y cambiantes. A partir de aquello que Foucault pensó, podemos pensar sobre nosotros mismos, sobre nuestra propia condición en el devenir de la historia.