El equipo del gobierno
bolivariano transita por horas de reflexión luego de que, casi una semana atrás, sufriera una dura
derrota al no lograr (por un exiguo porcentaje), los votos para consagrar la reforma constitucional. Un dato fundamental fue, otra vez, la descarada intromisión de EE.UU. operando junto a la derecha y la oligarquía a través del plan denominado “Tenaza”. Así junto con los medios de comunicación privados montaron verdaderas operaciones psicopolíticas para desacreditar al gobierno. Washington no dudó en hacer correr millones de dólares para comprar voluntades y armar un escenario favorable para el triunfo del NO. Y tuvo éxito. Pero la
derrota hace necesaria una visión autocrítica del gobierno
bolivariano hacia las insuficiencias del proceso, algunas formas de corrupción que se han enquistado en él y diversas disconformidades en los sectores populares, para explicar porqué tantos millones de partidarios de Chávez no acudieron a votar. El
día
después del triunfo del NO, se pudo escuchar, por ejemplo, en Radio Nacional de Venezuela a su audiencia denunciando actos reñidos con la moral por parte de funcionarios gubernamentales, traicionando el espíritu del proceso bolivariano. Habrá que mirar hacia adentro, pues. De lo que no quedó duda es de la auténtica vocación democrática y socialista del Presidente Hugo Chávez que, apenas confirmada la irreversibilidad de los resultados, reconoció el no haber alcanzado el triunfo. Así lo vio también el líder cubano Fidel Castro que el lunes envió a su par venezolano dos mensajes para felicitarlo por su ética al aceptar la derrota, y otra reiterando la posibilidad de que lo maten. Chávez, entretanto, se recompuso rápidamente ratificando la firmeza de los cambios en proceso y rechazando la imagen de debilidad que intentó proyectar el imperialismo de Estados Unidos. “Quiero que el pueblo esté consciente que hoy más que nunca esta revolución está firme y va a seguir avanzando”, dij
o Chá
vez en el programa La Hojilla de Venezolana de Televisión. Llamó a la población a no caer en engaños con golpes de pecho y llamados a la reconciliación de la oposición, pues sería de reconciliarse con el pasado: “con esas ideas no hay reconciliación posible”. Llamó a analizar los motivos de la derrota evitando el oportunismo, el protagonismo y la individualidad. Reconoció que hubo errores, pero recordó que estaban enfrentados el pasado domingo al Imperio, frente a lo cual ratificó: “aquí estamos más fuertes que nunca y seguiremos construyendo el socialismo”.