Como una forma de dilucidar la caótica situación montada por la derecha boliviana, en complicidad con EE.UU., el presidente
Evo Morales decidió jugar fuerte. Así fue que propuso un referéndum sobre su mandato y el de todos los
gobernadores del país, donde la gente decidirá si continúan en sus cargos o no. Pero, además, anunció que si personalmente obtienen un voto menos que los que lo llevaron a la presidencia, renunciará. En el
gobierno, Alex Contreras, dijo que este procedimiento será establecido en el proyecto de ley para revocación de mandatos que presentará al Congreso. Los gobernadores, por su parte, aceptaron el reto con cautela. De ellos 6 son de la oposición y un séptimo se distanció del gobierno nacional. Recordemos que Morales llegó a la presidencia con un total de 1.544.374 votos, es decir el 53,74% de los sufragios. También se eligió a los nueve gobernadores departamentales. Para la Asamblea Constituyente el Movimiento Al Socialismo obtuvo
el 50
,7%. El desafío de Evo se produce luego que 4 gobernadores viajaran a Washington para denunciar “atropellos” del gobierno ante la OEA y la ONU. El mandatario dijo que "Si el pueblo dice ''se va Evo'', no tengo ningún problema, soy más demócrata. El pueblo dirá quiénes se van y quiénes se quedan para garantizar este proceso de cambio". También denunció que la oligarquía buscaba instaurar la violencia e incluso cobrar vidas en las protestas que llevan contra su gobierno. En ese contexto, la derecha promueve una huelga de hambre por la aprobación el 24 de noviembre, en primera instancia, del proyecto de nueva Constitución. También protestan porque la sede de la Asamblea fue trasladada al Chapare, donde retomará sus sesiones el 12 de diciembre con todas las garantías.