Más de 130 países estuvieron representados en las
celebraciones por la Declaración de los
Derechos de los Pueblos Indígenas
realizadas en Bolivia. Cada delegado con su vestimenta originaria se fue
sumando a un escenario donde los esperaba el presidente Evo Morales y la
Nóbel de la Paz, Rigoberta Menchú. Ambos convocaron a asumir un nuevo reto:
recuperar y preservar los
recursos naturales. Sonidos místicos, colores
diversos, sahumerios y ofrendas se conjugaron en la magia del momento. Evo
dijo que a las valiosas concepciones tradicionales de las comunidades
indígenas bolivianas se suman las del antiimperialismo y del
antineoliberalismo. Insistió en que los recursos naturales son un derecho
humano: "¿De qué sirve que el agua o la energía estén en manos de los
privados? La energía, el agua y el territorio deben ser declarados un
derecho humano, y si son un derecho humano deberán ser públicos", expresó.
Rigoberta destacó que finalmente se les reconoce la cualidad de "pueblos
indígenas" y no de "poblaciones indígenas".
También se les otorgó el derecho a la autodeterminación,
postura que era rechazada inicialmente por todos los
países de la región. Sin embargo se logró, lo cual implica el reconocimiento
de la libertad, derechos y territorios. Finalmente destacó la lucha sobre la
posesión y uso de la tierra y sus riquezas. "Los oligarcas están
acostumbrados a venir, traer un tractor y
destruir la plata, destruir los
cerros y a contaminar los ríos y la tierra. Pasaron sobre los indígenas y
nadie nos dijo perdón, ni nadie nos pidió permiso, pero ahora la declaración
dice que se debe consultar a los pueblos indígenas cada vez que toquen
nuestros recursos naturales y recursos minerales", clamó Menchú. La indígena
guatemalteca lamentó la oposición a los derechos conquistados por parte de
Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelandia. 20 años llevó el debate
sobre la normativa.