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Es el síndrome latinoamericano, siempre están sobrevolando el pueblo; es la sombra de los buitres, que no es otra cosa que la banda carroñera de los militares golpistas y genocidas que asolaron nuestra patria después de l955, hasta principios de los ochenta. , aunque en casi todo el siglo XX, fue una constante. No se han ido; siguen estando agazapados como siempre. Colaboradores inmediatos de las políticas neo-liberales, implementada en argentina y profundizada en la década de los ’90, por políticos libremente elegidos por el pueblo que terminaron siendo connivente con ellos, a punto tal que los grandes responsables fueron indultados, y hoy la justicia no adicta ha revocado aquel atropello moral de los dirigentes de esa época, que además pretenden volver.
Hace un año, luego de declarar como testigo en la causa Echecolaz, uno de los militares genocidas que era el segundo en la cadena de mando detrás de Camps, como sus declaraciones fueron gravitantes para su condena a reclusión perpetua, está desaparecido Julio López, un argentino de 77 años, de profesión albañil que todas las fuerzas de seguridad están buscando denodadamente, (según informan desde el Ministerio del Interior) en el territorio nacional, pero no hay rastros ni indicios de ninguna naturaleza, que permita esclarecer su desaparición repentina; Muchos conjeturan que López ha sido tirado al mar en un “vuelo de la muerte” rememorando viejas tropelías, otros creen que lo tienen secuestrado, se dijo también que habría sufrido un vahído y se extravió, (desmentido totalmente por sus familiares) otros consideran que nunca más se sabrá de él; ya ven como se tejen las cosas. La familia del señor López, clama por él y las respuestas por ahora no llegan. Nadie sabe del paradero de éste anciano argentino. Lamentable y espeluznante episodio
Nos preguntamos; ¿como es posible que fueran tan pobres las medidas de seguridad que debió tener un testigo comprometido?, seguro, todo el mundo sabe que “después de los acontecimientos hasta el más necio es sabio”, en nuestro caso no nos consideramos necios, sino que como ciudadanos argentinos exigimos a los organismos de seguridad del Estado argentino, que proteja a sus ciudadanos porque les asiste ese derecho, porque en el caso concreto que analizamos, Julio López, solo cumplió con su derecho de reclamar justicia del atropello que recibió en los años setenta, cuando fue secuestrado y torturado por organismos de la dictadura militar argentina que usurparon el poder del pueblo argentino y justamente el haber reconocido que Echecolaz fue su torturador solo le sirvió para que lo hicieran desaparecer del mapa. Otra vez la sombra de los buitres, en éste caso, más que la sombra fueron buitres carroñeros reales; los de antaño y los de ahora ; da igual.
El pueblo debe estar alerta, nuestra patria no puede soportar una desaparición física de un ciudadano, tan solo por reclamar justicia; eso sería comenzar a retroceder largos pasos hacia atrás en nuestra lamentable y cruenta historia reciente de guerrilleros urbanos contra los militares que dieron un golpe de facto, pero estos últimos, tomaron el timón de la Nación Argentina y asesinaron, secuestraron, hicieron desaparecer ciudadanos, se apropiaron de niños tan solo por ser amigos de los guerrilleros o disentir con la política de oprobios que llevaban adelante; fue terrorismo de Estado, fue una acción genocida, por lo tanto de lesa humanidad, fue la regresión de la moral. Ha vuelto la sombra de los buitres y creemos que los buitres también. El 28 de octubre de 2007, dentro de 40 días, habrá elecciones en Argentina, para reafirmar la democracia y esperemos que se siga avanzando en busca de la verdad y la justicia.Hay que mantenerse en vigilia permanente.
Publicado el: septiembre 22, 2007
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