- Las minas antipersonales tienen en una pequeña y dramática escala sus propios "daños colaterales". No son los de
las grandes bombas "inteligentes" lanzadas desde el aire o los de los misiles lanzados desde tierra. Pero víctimas inocentes mueren cada día, o quedan mutilados de por vida, por estos siniestros aparatos usados por grupos armados de las más diversas ideologías. Las guerrillas izquierdistas deben hacerse cargo de que el respeto a los derechos humanos vale también para ellas; estas minas antipersonales matan. Acaba de ocurrir con dos indígenas de la comunidad Awa los cuales perdieron la vida tras caer en un campo minado en el sur de Colombia. Y ya son 10 los miembros de dicha etnia muertos por esta causa en lo que va del 2007. Según la Organización Indígena de Colombia (ONIC), los indígenas Awa Robert Guanga, de 20 años y Alonso Guanga, de 25 años, cayeron en un campo minado de un grupo armado, perdiendo la vida de manera instantánea. En tanto,
integrantes de los Awa denunciaron que desde el 2004, 5.000 de sus integrantes han sido desplazados por los enfrentamientos armados y los efectos de las minas en sus
territorios. La Organización No Gubernamental Campaña Colombiana contra Minas, hizo un llamado a los actores armados no estatales a abandonar el uso de estos artefactos. También exigió el respeto a las comunidades indígenas y sus territorios". Eder Burgos, Coordinador de la organización Camawari que agrupa a los pueblos awa de Nariño, dijo: "nuestros territorios deben ser desmilitarizados... hemos sido víctimas de cientos de operaciones militares y con ello la confrontación armada, provocando desplazamientos masivos". Se estima que cada días 3 personas son afectadas por las minas antipersonas en Colombia, algunos mueren y otros quedan mutilados.