“Ave de pico encorvado / le tiene al robo afición / pero el hombre de razón / no roba jamás un cobre...”.
Esta máxima de José Hernández, les viene como anillo al dedo a algunos políticos y
sindicalistas argentinos que no se cansan de robarle al pueblo argentino. Ladrones hay de todas layas, pero los sindicalistas y los políticos acceden a la iniciativa política de sus organizaciones para administrar decentemente el dinero de sus afiliados los primeros y del Estado los segundos; pero no hay caso,
la historia vuelve a repetirse y están en la “picota” de la Justicia muchísimos sindicalistas y ahora se van detectando actos de corrupción en la administración nacional, en mi provincia, aquí en Mendoza, son varios los que están cubiertos de máculas por la corrupción. Una verdadera vergüenza; por esa razón, muchos de ellos se peinan de espaldas al espejo, porque no se pueden mirar a la cara.
“...porque no es vergüenza ser pobre / y si es vergüenza ser ladrón”, concluye ésta poesía el Martín Fierro. Don José escribió esto en 1868, desde allí hasta la fecha, el desfile de ladrones en mi país fue y es interminable.
“Roban de noche, roban de día / roban de todo, menos sandías” y saben porque, porque las sandías son muy pesadas y cualquiera advierte cuando se la llevan;
“ellos roban con guante blanco”, diría mi abuelo y eso significa desde el Estado, que no tiene control alguno, aunque existen
organismos para los efectos, pero entre bueyes no hay cornadas; no se si se entiende.
Los organismos de control son conniventes, los sindicalistas y los políticos siguen robando, la Justicia es lenta, todo un cóctel que favorece a los corruptos, que es una vendimia que nunca se acaba. De todos modos millones vivimos sin robar. Allá ellos.