No tienen perdón de Dios, los apropiadores de Belén Altamiranda, que nació en Campo
de Mayo hace 30 años, donde sus padres estaban secuestrados por la nefasta dictadura militar de entonces, encabezada por el General Jorge Rafael Videla. Es hija de Horacio Altamiranda y Rosa Taranto, cosa que fue confirmado por la Justicia Argentina. Fue adoptada de buena fe y según contó Belén, sus padres adoptivos nunca le negaron sus orígenes e incluso la ayudaron a buscar su propia identidad. Ella comenzó la búsqueda, en el mes de marzo del 2005, cuando se puso en contacto con las abuelas de Plaza de Mayo, que es una institución creada a los efectos de localizar a todos los nietos que fueron secuestrados por los militares de aquel entonces.
Belén pasa a ser ahora la nieta recuperada Nº 88. El número es insignificante en razón de
secuestros masivos que se realizaron arrancándoles a sus madres los bebes recién nacidos y dados en adopción. Eso ocurría en Argentina desde marzo de 1976, hasta octubre de 193, cuando regresó la democracia con la victoria del político radical Raúl Alfonsín. Ya se han detectado otros casos similares, pero los que eran bebes, hoy no quieren dejar a sus padres adoptivos por nada y en muchos casos sus padres están con vida, como así los hay un sinnúmeros de desaparecidos, porque para los militares los “guerrilleros” subversivos, debían desaparecer del mapa y no podían dejarles a sus hijos en la misma familia por temor a las futuras venganzas.
Es cierto que los “guerrilleros” cometieron atrocidades también contra los militares que habían usurpado el poder de nuestra patria, pero las Fuerzas Armadas, cometieron a parte de secuestros de bebés, crímenes de lessa humanidad. Atrás ha quedado tan horroroso pasado, con derramamiento de sangre incluído; por favor, nunca más.