Donde se encuentra nuestra familia, donde está nuestro trabajo, donde ejercemos nuestros derechos, donde
cumplimos nuestras obligaciones; esa es nuestra patria. Es nuestro nido, nuestro hogar, nuestro pequeño continente inserto en el universo terreno. La palabra patria ha sido bastardeada por nuestros enemigos, de adentro y de afuera, que los hay a montones, aunque los de adentro son los enemigos y son todos aquellos que se encaraman en puestos públicos tan solo para satisfacer sus propios intereses, mayormente pisoteando los intereses del conjunto, haciendo caso omiso al bienestar general. Un patriota trabaja en pos de la grandeza de su tierra, no importa el sacrificio que tenga que hacer; entienden que al amor a la patria debe ser más patente que la razón misma y el valor perfecto, según interpreto, consiste en hacer sin testigos lo que seriamos capaces de hacer ante todo el mundo; eso es
patriotismo. A la patria debemos servirla con hechos concretos y también con el sano intelecto
. Para la mayoría de los hombres y mujeres, el patriotismo debería ser una necesidad moral, y satisfacer ese deseo por un entusiasmo fuerte y desinteresado. La patria debe ser una corporación perfecta de hombres y mujeres libres, todos unidos para disfrutar de derechos y ventajas comunes. La patria somos todos y todos debemos darle a nuestra tierra sin esperar nada a cambio, es decir, solamente que nos cobije. Los grandes países del mundo se construyeron porque tuvieron grandes patriotas.
En Argentina vale nombrar al Gral San Martín padre de nuestra patria y Libertador de medio continente americano, verdadero ejemplo a seguir. Manuel Belgrano fue otro gran patriota, creador de nuestra insigne bandera e impulsor de grandes normas morales. Como lo hicieron nuestros próceres, nos debe servir de guía, ellos señalaron el camino pensando en la grandeza de su pueblo.