El pos modernismo abre una nueva ventana para Nuestra Latinoamérica. Ya en el siglo XXI, los enormes adelantos tecnológicos producidos en todo el mundo, fundamentalmente con la popularización de Internet, están igualando los conocimientos y nuestros
pueblos están despertando del letargo angustiante que estábamos sumergidos. Nuestra tierras Latinoamericanas, esperan el advenimiento de una reconstrucción social, nacional y continental que le dé forma y jerarquía, libertándolas en todos los órdenes de los viejos errores políticos y de las supervivencias coloniales, para hacerlas entrar en las nuevas rutas que se abren a toda la humanidad. Latinoamérica necesita urgentemente de identidad, y la identidad es como la verdad, se la reclama, se la invoca, se afirma tenerla, pero nadie sabe a ciencia cierta de que se trata. Decir que una persona es tan creativa como generosa, o tan elegante como obtusa, es decir bastante, es como definirla por atributos mayores, por la que la distingue y diferencia de otras; pero, ¿ lo mismo se puede decir de nuestros pueblos?; primer problema: términos ajustados para categorizar individuos son usados también para catalogar a pueblos y naciones. Es fácil hacerlo, tan fácil como simplificar la cuestión y quedarnos tranquilos psicológicamente. Sabemos que la identidad es un concepto dinámico, una tensión entre el querer ser y “poder ser”, por lo tanto es importante percibir como influye y es influida , como se afirma y se modifica. Decía un ex presidente argentino:
El año 2000, nos encontrará unidos o sometidos”, ya estamos transitando los primeros años el siglo XXI, y Nuestra Latinoamérica, debe ir decididamente camino a la liberación de sus pueblos oprimidos.
Si no se equivocan más nuestros políticos y no traicionan a sus pueblos, saldremos adelante, fundamentalmente buscando la integración Latinoamericana. Hay que parar con las asimetrías sociales que provoca una Latinoamarérica no integrada totalmente.
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