En el senado argentino, se trata la obligatoriedad que todo niño o niña al nacer y sea inscripto, lleve el apellido del padre y de la madre. De ésta manera se trata de dar igualdad entre el padre y la madre, medida ésta que me parece muy justa. La discusión se basaba ahora en definir si era incorporado “de” o “y”; por ejemplo: si un niño al nacer el padre se apellida García y la madre Pérez, el niño quedaría inscripto como: Federico García de Pérez, o bien Federico García y Pérez, considero que la segunda opción sería la más justa, porque la “de”, no es otra cosa que un apocope de dependencia.
Si la norma sale aprobada, ya no serán más los de alta alcurnia los que llevarán doble apellido y se nivelaría hacia arriba y no hacia abajo como siempre ocurre.
Hay muchísimos países que tienen incorporado loa norma desde hacen muchos años, ya es hora que en la Argentina se haga algo en pos de la igualdad del hombre y la mujer, o de la
mujer y el hombre.
Creo que es un cambio para bien, porque tanto el padre como la madre son responsables directos del advenimiento de los niños a éste mundo, justo es entonces, que ambos sean los que figuren en cada documento de identidad de sus hijos.No obstante ni el padre, ni la madre son los dueños de esas criaturas, sino, solamente responsables de su crianza y educación; el error de algunos padres es que sienten a sus
hijos como una propiedad privada y no es así, porque cada ser humano que viene a éste mundo maravilloso, es único e irrepetible.
Todos en definitiva somos hijos de Dios, nosotros solo somos intermediarios de su procreación. Bienvenida pues la norma de doble apellido.
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