“ Marchemos, hijos de la patria / que ha llegado el día de la gloria / el sangriento standarte de la tiranía / está
ya levantado contra nosotros / ¿ No oís bramar por la campiñas a esos feroces soldados ? / pues vienen a degollar a nuestros hijos y nuestras esposas”. Esta es la primera estrofa de la Marsellessa. Actualmente en Francia solo se canta la primera estrofa, la sexta. La séptima y el estribillo; como se habrá notado, inducidos por ésta letra apocalíptica, que leímos en la primera estrofa del Himno Nacional de Francia, vale preguntarse: ¿ Que ciudadano de Francia se hubiera negado a defender a su patria ?, pues nadie, hasta el más estúpido hubiera puesto el pecho en defensa de su familia,y consecuentemente de su patria; no en vano de allí incubó la revolución francesa, culminando con la toma de la Bastilla, a raíz de ello, se extendió al resto del mundo occidental el amor por la independencia y la
libertad, donde prevalecerá en adelante la opinión insoslayable del pueblo. “
Libertad, Igualdad y Fraternidad ”, fueron los tres estandartes que abrazaron los pueblos de occidente, dando sus frutos con prontitud.
“
Amor sagrado de la patria / conduce y sostén nuestros brazos vengadores/ libertad. Libertad, querida / lucha junto a tus brazos defensores”, eso dice la segunda parte del estribillo que los embriaga de patriotismo a los franceses. ¿ Si usted viviera en Francia, seguramente se le henchiría el pecho de orgullo?, claro que sí, porque primero está la patria, que es nuestro nido, que es donde
tenemos nuestra familia, que es donde tenemos nuestros derechos como ciudadanos.
Quiero poner como ejemplo éstos versos de la Marsellessa, para que todos tengamos conciencia de cómo se construye una Nación. En nuestra Argentina, tenemos nuestro himno. Interpretémoslo.