“Los trabajadores tienen derecho al bienestar, cuya expresión mínima se concreta, en la posibilidad de disponer de: una vivienda digna, indumentaria acorde, alimentación adecuada, atención a su salud, satisfacer sin angustias sus necesidades y la de su familia; de tal forma que le permita trabajar y producir con máxima satisfacción, descansar libre de preocupaciones y gozar mesuramente de expansiones espirituales y materiales, impone la necesidad social de elevar el nivel de vida y de trabajo en los recursos directos e indirectos que le permita un buen desenvolvimiento económico.” ( de la CNA. De 1949- Perón – Evita art. 6.) - Quien puede oponerse a tan magnánimo derecho humano, porque los trabajadores, también somos seres humanos, aunque algunos empresarios no lo consideren así. En éste mundo dónde prevalece el consumismo por sobre valores esenciales, se debe insistir que estamos en el siglo XXI, que hace varias décadas, que ha sido abolida la esclavitud, aunque hay algunos países, que tanto gobernantes, como poderosos empresarios e inescrupulosos comerciantes, todavía esclavizan a su empleados. La evangelización cristiana por un lado, los
derechos humanos por el otro advierten desde ópticas similares de implantar políticas profundamente humanistas. Las enormes asimetrías que aún hoy subsisten entre distintas capaz sociales, nos muestran hoy un cuadro de enorme dolor. La explotación del hombre sobre el hombre, ha transformado al hombre en una lucha de lobos contra lobo. Hay infinidad de normas laborales en todo el planeta tierra, pero la gran mayoría las viola
. Todos sabemos que hay mucho más azul en el cielo, que nubes negras, que son más las esperanzas que el escepticismo. Nuestra constante como seres humanos es buscar la igualdad entre los hombre, respetar y hacer respetar nuestros derechos, porque somos ciudadanos del mundo, no importa de que nacionalidad seamos oriundos. Somos todos hijos de Dios Unico.