La enorme cantidad de extranjeros que visitan Mendoza que circundan la Terminal de Ómnibus y aledañas del Hospital Central, hizo mirarme en el “espejo del dolor” pues me tocó vivir esa circunstancias en otros países que no fuera mi Argentina, He visto bolivianos, peruanos, ecuatorianos y algunos chilenos también, hablé con un par de ellos que estaban sentados en las veredas, todos con sus bártulos acuestas esperando no sé bien que cosa. En realidad uno se imagina, talvez acaban de llegar de sus respectivos países buscando una salida laboral, pero había familias enteras conformadas por personas mayores, muchos niños y ancianos también, eran de procedencia muy humilde Lo notable era verlos allí cabizbajos y apesadumbrados y muchos de ellos, me imagino se estarán preguntando, ¿Que hago aquí? , Lo sé porque yo muchas veces me lo pregunté estando en el exterior, claro, que mi situación era distinta, yo penaba fundamentalmente por el desarraigo y ellos sufren por el desarraigo y por la incertidumbre del mañana.
El
gobierno de Mendoza, debería tener injerencia directa, porque vislumbro que esa pobre gente, la gran mayoría e ellos analfabetos, serán explotados por algunos inescrupulosos, fundamentalmente dueños de tierras, para labrarla y recibir a cambio una porción de polenta, para tener como único cobijo un galpón frío y sucio, donde dormirán hacinados y sin ningún tipo de control sanitario, fuera de todas las leyes de protección laboral, y el descuido pertinente de los niños que los acompañan. Muy dolorosa y lamentable toda esta situación, los
gobiernos van pasando y el
problema sigue estando allí,
siempre está allí.
Obviamente no es una novedad, lo que estoy planteando, ocurre desde larga data y la explotación del hombre por el hombre, se agiganta en las perspectivas de estas circunstancias. El gobierno debe meter manos en el asunto, porque se trata de seres
humanos que vienen en busca de un cambio favorable en sus vidas y no de animales salvajes que se deben eliminar por el bien común, así nuestro gobierno, los distintos consulados de esos países de donde provienen, deben dar respuestas estructurales al problema en cuestión. Cada consulado, especialmente de Bolivia y Perú, deben instalar en la misma Terminal de Ómnibus, alguna oficina de recepción y orientación a sus conciudadanos y trabajar coordinadamente con el gobierno mendocino, para encauzar a toda esa gente para que no sea carne para los buitres, que siempre están al acecho. Si hablamos de la integración Latinoamericana, la integración debe ser completa y no solo para las elites, los poderosos industriales o la oligarquía ganadera, o los grandes bodegueros. Los políticos se regodean en mullidos sillones, pisando las alfombras rojas del poder, disfrutando en restaurantes de cinco tenedores, mientras esos inmigrantes ni siquiera tienen acceso a una recepción , por lo menos con orientación
laboral digna.
¿ Donde está el gobierno de Mendoza? , ¿ Donde están las organizaciones de Derechos Humanos ?, ¿ Que hacen los cónsules que nada ven?, el haber nacido pobre, no significa que se deba convivir permanentemente con la mendicidad y abrazado a la miseria. Cuando veo esos cuadros de degradación humana, tengo la impresión de que el tiempo se ha detenido y me retrotrae a dos siglos atrás, cuando existían los esclavos; la esclavitud fue abolida en todo el mundo, están en plena vigencia los derechos humanos, violado sistemáticamente por distintos gobiernos del mundo. Los inmigrantes por más que lo sean ilegales, deben ser tratados con todo respeto, porque son seres humanos y uno nunca sabe si tendrá que ocupar su lugar, o algún familiar querido por nosotros sea el que tenga que sufrir tantas vicisitudes.
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