Hay corrupción pública en
Nuestra Nación joven aún, comparándola con países europeos y asiáticos, que son milenarios y cuna de nuestra civilización. Por éstas horas tenemos un problema; se está hablando mucho de sobornos, de cohecho, de coimas, para ser más directo y entendible. Las críticas a la administración kirchrnerista aparecen a borbotones y por doquier. El periodismo y la oposición se a montado en el caso Skansca, y es la primera herida grande que le han provocado al gobierno actual que el 25 de mayo de 2007, cumplió cuatro años en el poder. La causa de los desaguisados tiene como base los fideicomisos. El presidente Kirchner, implemento esa modalidad para agilizar obras públicas que estas por cierto eran necesarias realizarlas rápidamente; se trató de evitar las consabidas trabas burocráticas que muchas veces se transforman en “máquinas de impedir”, fue entonces que un par de
funcionarios se hicieron cargo de manejar cifras varias veces millonarias, y no hubo un control del Estado en forma fehaciente de los recursos que se fueron asignando a distintas licitaciones públicas, que hoy son investigadas por la Justicia Argentina. El gobierno sostiene que es una corrupción entre “privados”, más sin embargo ya han destituido a dos funcionarios responsables de sendos fideicomiso, un tercero renunció para facilitar las investigaciones y son, según últimas informaciones, por lo menos una veintena de funcionarios públicos más involucrados y muchos advierten que seguirá hacia arriba de la pirámide gubernamental, con todo lo que ello implica. Ya se habla de escribir
“ Robo para la Corona II”, una segunda parte de aquel libro escrito por Horacio Verbisky, que desnudó la otrora y nefasta corrupción menemista, en los años noventa del siglo XX. Tal es la trascendencia
internacional que llegó ayer, de urgencia, el presidente de Skanska a Buenos Aires para enterarse de los pormenores del escándalo provocado por las facturaciones hechas por su administración con empresas fantasmas. La sobrefacturación en algunas licitaciones llegaron al 150%, de lo que corresponde cotizar normalmente; además en el caso de Tierra del Fuego, se dice que se adjudicaron la obra en la forma de contratación directa, violando normas vigentes a nivel mundial, que se debe llamar a Licitación Pública Internacional a los efectos de que haya tansparencia. Todo está muy oscuro, el Presidente Kirchner está muy preocupado, aunque trata de no hablar públicamente sobre el caso Skanska, tanto él como sus funcionarios más cercanos, eluden el tema, pero la oposición implacable continúa investigando.
“¿A quién hemos de culpar / aún metiendo el dedo en la llaga / al que corrompe con la paga / o al corrupto al aceptar? ”. Eso diría el poeta, pero a la gente común y a la Justicia Argentina no le interesa la rima de ésta poesía, porque si bien la misma involucra a ambos, pues vale decir que no existiría el corrupto activo, sino existiera el corrupto pasivo, en consecuencia ambos son cómplices y corruptos por igual. “Todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario”, reza una máxima jurídica y para eso están las distintas instancias de la justicia, que va investigando para finalmente tutelar la verdad. Sin pruebas no hay delito y si no hay delito solo es un supuesto y por un supuesto no se condena a nadie; pero estaría bueno que ésta situación que se ha planteado con el caso Skansca, quedo debidamente aclarado por el bien de las instituciones de la patria que no es otra cosa que para el bien de todos. Si éste asunto no se aclara, volverá otra vez aquel clamor de finales de 2001:
“Que se vayan todos”