Juanito,
ojos deslucidos, teme hallarse descubierto entre la multitud y disiparse; Una
vez habló con alguien, quien le propuso honestidad, una vez fue honesto, una vez comprendió la verdad, pero no quiso jugar, había pasado mucho tiempo desde entonces, pero ahora ya no habla, se ha cansado de que las
palabras vacías inunden su soledad. Es cierto él trabaja, es cierto el estudia, es cierto él es
padre –bendiciones de juventud dice su madre, Malditos errores comenta su padre-, es cierto el sonríe de vez en cuando a quien lo saluda; Él sonríe con esa risa que rebela su personalidad – la máscara que le permite mantenerse a salvo, es cierto muchas veces sé a aferrado a pechos turgentes y orgasmos despavoridos, es cierto nunca le ha faltado el beso fácil, el licor a tiempo, la droga escasa; es cierto, Juanito teme a los caballos; pero aún así sagradamente apuesta en la carrera número 69 a ganador; es cierto que también tiene una esposa que lo ama, ella cree amarlo pero el juego entre ellos es difícil de jugar: “Él sonríe descaradamente ante sus ojos; ella llora desconsoladamente ante sus ojos; Pero, ninguno
sabe la mentira del otro”. Es cierto Juanito, tiene amigos; más cierto aún que los fines de semana junta su
soledad con la de ellos. Juanito, barba prominente, camina sigilosamente, porque se sabe descubierto, se sabe observado. Cuando tenía 7 años su padre le prometió el cielo y la tierra, es cierto que no lo comprendió pero también es cierto que lo entendió. La conformación que hay en la sociedad actual, en el ámbito de las interrelaciones sociales, es de una sintomatología que “atiende a rasgos homogéneos de la manera de Ser, creando conjunto de valores, actitudes o comportamientos habituales (es cierto muchas veces sé a aferrado a pechos turgentes y orgasmos despavoridos, es cierto nunca le ha faltado el beso fácil, el licor a tiempo, la droga escasa) de los que derivan resultados de sufrimiento físico o moral ” (Normosis) , es decir, la necesidad de establecer relaciones ficticias son tan latentes e inconscientes, que generan una dicotomía existencial a nivel de angustia lo que desencadena un sin sentido, organizando “personas que obran y sienten como si fueran autómatas; que no experimentan nunca nada que sea verdaderamente suyo; cuya sonrisa artificial ha reemplazado a la verdadera risa; cuya charla insignificante (se ha cansado de que las palabras vacías inunden su soledad) ha sustituido al lenguaje comunicativo” , por lo tanto, si estamos mediatizados por encuentros poco auténticos difícilmente accederemos a una verdadera significación de lo que es ser un sujeto integrado y complejo, existiendo en un contorno evitativo, respecto a la verdadera escucha del otro, “el ‘cuidar’ la imagen a través de las palabras silenciadas es una estrategia que le permite dar estabilidad a su identidad, (teme hallarse descubierto entre la multitud y disiparse) y el beneficio de seguir siendo aceptado por los grupos de pertenencia lo que lo lleva a ‘acomodarse’ a lo que la situación social le exige, diciendo lo que los otros esperan o no necesitan escuchar,” siendo muchas veces participes y censuradores de paralizaciones hacia los otros y con nosotros, lo que no permitiría una convivencia “sana”en el interior de una relación, “incapaz de establecer auténticas relaciones, estableciéndose en el
mundo exterior de forma artificial, (él sonríe descaradamente ante sus ojos; ella llora desconsoladamente ante sus ojos; Pero, ninguno sabe la mentira del otro) construyendo y desarmando figuras de héroes y traidores desplazando sus sentimientos íntimos hacia una víctima, a la que toma por chivo expiatorio. Si para el psicoanálisis somos siempre seres en falta, en constante búsqueda de las carencias del ser, debido a la percepción traumática de la castración, si el yo surge de la apropiación de la imagen del otro, en primera instancia (alienado), es decir, configurado en un exterior, identificando y conociendo su propia independencia y diferenciación, podríamos emitir que la desvinculación a un nivel de constitución social no es lo fuertemente reconocido, ya que al entregar lazos no muy bien establecidos “invisivilisamos a través de nuestras propias sujeciones la capacidad de sujeto histórico, incapaces de deconstruir nuestra propia existencia, (él moriría, de esto estaba seguro; pero antes quería alejarse de la ciudad, antes quería dejar de sentirse así como si sobrará en el mundo) categorizando y formulando el deseo de la libertad y la cuestión del otro. Si bien nuestra inteligencia ciega nos impide ver la realidad con todas sus tonalidades, y nos muestra un mundo monodicamente inexacto, (una vez habló con alguien, una vez fue honesto, una vez comprendió la verdad, pero no quiso jugar) lo cual deteriora el comportamiento e “inhibe el desarrollo humano a nivel de interrelaciones, creando disyunción, que nos impone siempre una visión mutilada, de lo que es con propiedad, el sentido comunitario e individual en el contacto con el otro; entonces a través de este tipo de vinculo, nosotros marchamos acrecentando por una parte la realidad ilusoria, conformando y uniformando lazos totalmente transitorios para el desarrollo moral de nuestra existencia, camuflándonos en una sociedad desnivelada e incapaz de satisfacer las necesidades reales, a las cuales nos adscribimos, creyendo fingidamente que el no involucramiento hacia el otro es una producción de relajación hacia nosotros mismos, sin comprender, que la función positivista se basa y se sustenta a través de “estereotipos rígidos de conducta, omnipotencia, o endiosamiento de algún tipo .www.rodniegalleani@yahoo.com.ar
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