Desde el año 2004 China ha duplicado anualmente el número de instalaciones eólicas. Aun así un grupo de investigadores de
la Universidad de Harvard y la Universidad Tsinghua de Beijing consideran que la industria eólica en China no ha hecho mas que empezar. En China se da la suficiente cantidad de vientos fuertes como para satisfacer la demanda de electricidad del país hasta al menos 2030.
Mediante el modelado de la disponibilidad del viento, troceando el mapa chino en parcelas de 3.335 kilómetros cuadrados cada una, y haciendo uso de la información acumulada de 5 años de estudios meteorológicos, el responsable del proyecto de instalaciones, Michael McElroy, cuantificó junto a sus colegas el potencial eólico de China. Añadieron unas turbinas de viento estándar de 1,5 megavatios a lo largo de cada parcela dentro del modelo e hicieron una estimación de la generación de energía de cada parcela.
Las zonas con mayor rendimiento se sitúan en el norte y oeste de China, donde se puede generar una gran cantidad de energía a costes que van entre los 0,38 y los 0,55 yuan chinos (de 3,8 a 5,5 céntimos de euro) por kilovatio-hora (kwh). El modelo predice que los operadores de las granjas eólicas podrían generar 6,96 billones de kwh de
energía eólica, un valor que duplica el consumo eléctrico anual de China, estimado en 3,4 billones de kwh y comparable a la demanda total prevista en 2030—con un precio por contrato de 0,516 yuanes (5,16 céntimos) por kwh. Esto supone evitar el uso de energías como la obtenida mediante el carbón, que generarían unos 3.500 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono (más gas de efecto invernadero del que la Unión Europea espera emitir de aquí a 2030).
Sin embargo, McElroy advierte que las redes eléctricas chinas deben renovarse e incorporar cierta inteligencia para acomodarse a la variabilidad de la energía eólica. Actualmente el sistema eléctrico constituye un impedimento para desarrollar la producción energética de las nuevas granjas eólicas.