El
radar de microondas convencional ofrece imágenes de blancos extensos, es decir, formados por un conjunto de puntos calientes
que se corresponden con las zonas del blanco que mejor reflejan las ondas electromagnéticas a la frecuencia de trabajo empleada y que se presentan como un solo blanco extenso en el que no definen las formas. Para avanzar un paso más y poder definir una imagen del blanco es necesario poder separar esos puntos calientes o ‘hot spots’.
Para poder conseguir estas imágenes es necesario que el
radar y el blanco se encuentren en movimiento relativo. En este caso, la velocidad radial (velocidad en dirección del vector que une en cada momento el radar y el blanco) de cada punto del blanco es diferente, lo que implica que la señal reflejada por cada punto está afectada por un desplazamiento Doppler distinto. La utilización de frecuencias del orden de 1 GHz permite resoluciones del orden de centímetros, de manera que los hots spots se pueden diferenciar tanto por su separación como por su desplazamiento Doppler.
Hay que decir que las imágenes conseguidas por este procedimiento distan mucho de las que ofrecen las cámaras ópticas o térmicas debido a su menor resolución, pero sin embargo no están sujetas a la luz del día (como las cámaras ópticas) o a las condiciones meteorológicas (cámaras térmicas).