Ser
hacker está de moda, en especial si los esfuerzos están dirigidos a debilitar a los poderosos. La semana pasada explotó la noticia de que por fin alguien logró desbloquear el nuevísimo Iphone para usarlo con cualquier compaña, y evitar así el costoso contrato con la telefónica AT&T. El autor del milagro se llama George Hotz, un adolescente de 17 años que se transformó en héroe.
Hotz gastó 500 horas de trabajo para lograr el desbloqueo porque los Iphone (el nuevo
celular de Apple) fueron construidos para que funcionen sólo bajo contrato de AT&T.
El hacker adolescente
puso su invento a la vente por el portal de subastas Ebay y finalmente se quedó con la oferta de Celticell, una empresa de reparación de celulares. A cambio del teléfono, la firma le dio a Hotz una camioneta y tres Iphones.
Desde la salida al mercado del celular de Apple, cientos de hacker se pusieron a trabajar en el desafió de destrabarlo; era el reto del momento. Ser un hacker está de moda, pero solo si es un hacker bueno. No un ladrón, sino como “símbolo” de libertad en las nuevas tecnologías, lo que ha provocado la migraña de varios empresarios de la red.
De hecho, Hotz puso como condición para el trato que el teléfono desbloqueado no fuera comercializado. “Se trata de una pieza de la historia celular”. Lo que sí tiene un buen precio es el método para desbloquearlo que está dispuesto a divulgar en caso de que alguien lo pague.
Las empresas no son pasivas a los hackers que arruinan sus negocios. El mes que viene se celebrará en Estados Unidos el Hacker Challenge 2007, mayor
competencia de piratas cibernéticos del mundo. El objetivo: quebrar la seguridad de redes empresariales creadas para la prueba.
La organización de este evento la asume una empresa de Internet, cuyo nombre se mantiene en secreto porque no sería políticamente correcto. Lo seguro es que le sirve y pagará 50.000 dólares al hacker que venza las barreras de la competencia y claro que tomará nota.
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