Pocas
herramientas han sido tan útiles en los últimos tiempos, para generar un espacio de catársis y desahogo, como lo son
las páginas personales, weblogs, fotologs o blogs. Casi podría decirse que han ayudado a evitar los costes del psicólogo a más de una persona, por generarle un ámbito de discusión e intercambio abierto, y sin compromisos, con perfectos desconocidos de diversas partes del globo.Los blogs o weblogs son formas de anonimato, donda un usuario puede exponer al mundo sus sentimientos y emociones sin interferir con su vida privada. Es un
espacio donde se comparten los sentimientos y los pareceres de muchos anónimos, que no buscan mucho más que eso: poder expresarse y mantener el anonimato.Pero el anonimato en la web es un arma de doble filo. Si bien por definición un "anónimo" no es nadie determinado, los usarios asumen "identidades anónimas", centradas en un nombre de usuario X, muchas veces elegido en base a una característica personal o a un gusto que lo identifica, como ser un personaje literario, de una película, etc.Este usuario anónimo adquiere entonces una identidad definida en la red, en base a sus comentarios, artículos y opiniones en general, que van construyendo una "personalidad" más o menos definida, según el caso, pero que interactuará con el usuario real, generando una simbiosis entre el individuo real y su identidad anónima.Tal vez por eso el anonimato pueda peligroso: no todos los usuarios comparten el uso civilizado del mismo. Hay quienes, en vez de expresarse sinceramente, generan personajes destinados a crear confrontación y frustración entre los usuarios honestos, que sólo buscan un medio de expresión. Para este tipo de individuos, existe un nombre: los llamamos "trolls". Los trolls son agentes del desorden en la blogósfera. Sólo buscan generar el caos. Adquieren múltiples personalidades, escudados en el anonimato que el sistema les permite. Así pues, un troll puede existir en el login de 8 o 9 usuarios diversos, que interactúan en el ámbito blog, con el propósito de desestabilizar una comunidad incipìente o ya formada de bloggers honestos. El troll es una amenaza. Ignoramos las causas psicológicas que mueven a estos sujetos a comportarse de esta manera -para ello habría que consultar a un especialista- y tampoco existen muchos mecanismos de defensa contra ellos, más que ignorarlos y ganarles con la indiferencia.Pero lo cierto es que si no se hace algo al respecto, la creciente comunidad blogger sufrirá abundantemente si el problema "troll" se sigue propagando.