El
radiodocumental es el género por excelencia para hacer arte visual en radio. Esta manera de “dibujar al oído” las imágenes que se quieren transmitir, podría estar relacionada
con los patrones
del cine documental, por su semejanza en la concepción y montaje.
Lo cierto es que el radiodocumental apela a los
ingredientes de lo que conocemos como reportaje, sólo que ahonda más en la manera de visualizar a través del sonido.
Durante los últimos 20 años he ido aprendiendo que las buenas historias, con testimonio excepcionales, requieren de mínimos ingredientes o recursos radiofónicos. Por supuesto, todo está en dependencia del tipo de radiodocumental que queremos hacer.
Si comparo, por ejemplo, realizaciones de los años 80 con otras de los tiempos que corren, aunque no dejen de tener similitudes, estas últimas hacen un uso más racional de la narración del locutor como
enlace entre uno y otro testimonio.
Dramatúrgicamente hablando, mis montajes de hoy día apelan más a la interposición de testimonios, la yuxtaposición de ideas y a la complementación de mensajes estableciendo analogías. Son los protagonistas de mis historias los que relatan, los que componen los eslabones de esa gran cadena que es el discurso radial.
Nótese además que la conducción literal está más bien ausente, y que la armonía o enlace esta dado a través de mis preguntas. Basta con escuchar esta propuesta sonora que respalda mis apuntes: ‘Cartas de una
madre’, documental que realicé para
Radio Nederland Wereldomroep.
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