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Síntesis y críticas breves

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Shvoong Principal>Arte Y Humanidades>Teoría Y Crítica>La idea de decadencia en la historia occidental

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La idea de decadencia en la historia occidental

por : vichomartin    

Autor : Arthur Herman
 Un impresionante y excelente trabajo bibliográfico y de análisis de Arthur Herman. Revisa las ideas y sensaciones
de temor sobre la suerte del mundo occidental a partir de fines del siglo 18. Ideas y sensaciones que nacen bajo el supuesto declive, decadencia y/o degeneración de las formas de ser, pensar y actuar por efectos de la extensión del uso de la tecnología, del comercio y el avance de las masas en la política. Temor por la disgregación de moldes y esquemas de vida que todavía se alimentan del prestigio aristocrático, de la potestad de las instituciones religiosas y de la sumisión. La Revolución Francesa y las Revoluciones de 1848 en Europa son las grandes campanadas políticas de ese algo que el comercio y la tecnología venían diluyendo lentamente desde hacía siglos en las mentalidades y formas de ser de los europeos. La idea de progreso, tan apreciada para justificar la identidad y supuesta supremacía de occidente, de pronto se vio enfrentada a un temor subterráneo y profundo, hueco, desarraigado. Herman nos hace recorrer por esa orfandad recogida por las élites intelectuales, ya sin el halo sacro y paternal del Anciano Régimen. Las justificaciones seculares iluministas y racionalistas que derivaron en la fe en el progreso material no fueron suficientes para ocultar que occidente tenía que saldar cuentas con su propio pasado, recluido en recónditas memorias de corte emocional y vivencial que son también partes importantes de la cultura humana. La orfandad y desarraigo de Dios, de la vida estamentaria aristocrática, de la autoridad del padre, del vasallaje, de los buenos modales, de la moral y éticas sacralizadas del discrimen, son toda dimensiones que afectaban no solo a las élites sino a todos los componentes societarios decimonónicos europeos que iban más allá de la comprensión racional o racionalizadora. Los románticos liberales ven en el progreso material una amenaza al progreso moral (Rousseau). Luego de los excesos de la Revolución Francesa, los románticos conservadores ven al comercio y la industria como imágenes del infierno y llaman a recuperar las “glorias pasadas” de occidente. De la sensiblería romántica, las reflexiones pasan a un pesimismo racial, donde se piensa que Europa ha perdido la vitalidad guerrera de la aristocracia blanca descendiente de los guerreros invasores del Imperio Romano (Gobineau). Se teme a la democracia donde la mediocridad destruye la cultura europea y desemboca necesariamente en la dictadura (Burckhardt). Se apela a “la voluntad de poder” (Nietzsche) como la fuerza vital de élites superiores, dominadoras y sin moral que eviten el colapso de occidente. El pesimismo cultural y racial extiende su influencia entre la intelectualidad y confluye con la desazón que invade Europa entre guerras, dando cabida al holocausto que clausura temporalmente el debate racista. Herman revisa también los debates en Estados Unidos y las diversas formas de pesimismo nacionales Europeas de Alemania, Francia, Italia e Inglaterra. Con una riqueza de citas recrea los circuitos y vasos comunicantes entre las diversas posturas que, ideológicamente parecen opuestas. Los socialismos, el fascismo y los nacionalismos comparten, a veces, estructuras de comprensión de la realidad más profundas que sus meras ideologías como el caso del tema de la raza. Con la Escuela de Francfort, Focault, Sarte, ya en el siglo veinte el pesimismo cultural adopta posiciones extremas al considerar que la misma naturaleza de occidente, sus vericuetos espirituales más profundos, su matriza básica es totalitaria. Los fascismos europeos de mediados de siglo son solo expresiones de ese latente voluntad hacia el totalitarismo capitalista. La industria culturales, la misma democracia, la escuela como el sanatorio no son sino casos específicos de mecánicas de enajenación y dominio sobre la población. Son diversas las justificaciones y argumentaciones las que plantean de estos autores en un plano en que la negatividad es su principal atributo del análisis. Las izquierdas políticas, de alguna manera, son sensibles a esta forma de mirar el mundo y adoptan posicionamientos parecidos de negatividad frente al capitalismo. Posicionamientos sin más alternativa que la ingenua fe en que después del capitalismo todo será mejor o plegando a la doctrinas del desarrollo como un pálido recuerdo del progreso. En contraste con las idas iniciales del marxismo, por ejemplo, donde se apelaba al progreso en una sociedad sin clases. El libro termina recorriendo los movimientos finiseculares imbuidos en la defensa de los derechos, donde un multiculturalismo florece abriendo el cauce y/o actualización de diversos movimientos: de género, sexuales, etarios, ciudadanos, étnicos, migrantes, etc. Estos movimientos, también se incorporan al pesimismo cultural y más de alguno al abierto rechazo a la cultura occidental. A esto se suma, el discurso de los ecologismos que derivan en una critica frontal al capitalismo por la forma la irracional explotación del medioambiente. Después de este trabajo descomunal queda la impresión de que el autor solo pretendía hacer un inventario de las ramificaciones del pensamiento centrado en el pesimismo respecto a occidente. Parecería que autor, sutilmente, sonríe ante la constatación obvia e ingenuamente evidente para él, de que los agoreros del pesimismo se equivocan, siempre se equivocaron, ya que occidente ha dado muestras de que no está en una fase terminal. Para él Occidente expresa una inmensa capacidad de superación, más aún cuando se expande en la actualidad en el contexto de la mundialización, bajo el «caballo del Troya»  del comercio y la tecnología.
Arthur Herman, La idea de decadencia en la historia occidental
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1997, Edit. Andrés Bello, Santiago.  
Publicado el: junio 16, 2007
Puntúe esta sinopsis : 1 2 3 4 5

Comentarios sobre La idea de decadencia en la historia occidental

Showing 2 out of 2   Añada su comentario.
  1. 0 Puntuación jueves, 19 de julio de 2007
    1

    Miguel

    La idea de decadencia en la historia occidental

    Seguramente quien escribio la sinopsis o tiene mucho miedo o es uno de los dueños del planeta (lo que igual implica, pero mas aun, el miedo) pues no veo de donde puedes haber sacado esa conclusion, a no ser que no te de para pensar un poco más.

  2. 0 Puntuación viernes, 20 de julio de 2007
    2

    vichomartin

    La idea de decadencia en la historia occidental

    Miguel: gracias por tu comentario. Descubrí mi gran error en mi redacción. Esa conclusión, la infiero del autor que de forma sutil trabaja con el supuesto de que occidente no está en decadencia.

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