GUIANDO POR EL CAMINO
"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida;
nadie viene al Padre, sino por mí" (Juan 14:6).
La noche estaba oscura y tempestuosa y un pequeño niño
estaba perdido en las calles de la ciudad, llorando en gran
angustia. Un policial, después de hacerle varias preguntas
sobre su casa, le dio la dirección del siguiente modo: "Siga
en frente, en esta calle, unos 800 metros, y llegará a un
cruce con un puente de hierro. Gire a la derecha y sigue
enfrente y luego llegará junto a un río. Allí usted
reconocerá el local y luego llegará a su casa". El pobre
niño no consiguió grabar ni la mitad. Sintiéndose helado por
el viento y confuso por la tempestad, estaba dando vueltas y
más vuelves hasta que otra persona se aproximó y con voz
bondadosa le dijo: "Venga conmigo". La pequeña mano agarró
en la otra achuchando bien fuerte. Un abrigo caliente fue
colocado en los hombros helados del niño. El CAMINO para
casa se volvió mucho más fácil. El primero informó el camino
y el último aceptó ser el camino.
¿Cual ha sido nuestra forma de actuar después de recibir
Cristo en el corazón? Nuestra vida cristiana se ha
caracterizado en apenas hablar de las bendiciones
espirituales o ¿hemos sido una vitrina dónde todos pueden
contemplarlas?
Dios si alegra en vernos hablando con respecto a todo cuanto
aprendemos con Él, pero se alegra mucho más en vernos
demostrando el aprendizaje. Él si alegra cuando proclamamos
su amor, pero se regocija mucho más cuando este amor es real
y practicado por nosotros a todo momento. Él si alegra
cuando predicamos que el Señor Jesus es el Camino, pero es
engrandecido y glorificado cuando acarreamos almas en éste
Camino.
Necesitamos comprender que Dios anhela que seamos una
bendición y no solamente que mostremos el camino para la
bendición. Necesitamos estar prestos y dispuestos a servir y
no apenas esperar que otros sirvan. Necesitamos llevar el
perdido hasta la presencia de Dios para que no continúe
perdido sin saber para donde ir.
¿Qué usted hace cuando encuentra una persona que necesita
llegar hasta el Señor? ¿la lleva o la deja seguir sola?
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Paulo Barbosa
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