Dos palabras que segun sea el
momento, lugar o situacion en la que se encuentren y sean utilizadas llenara de alegrias o
tristezas. Como es que se llega a esto, al matrimonio, por amor, porque me conviene, para que no se me pasen los años y me quede solo o sola, porque me toco, no lo pensé, no se como fue, en fin, pero si se llega para muchos es la etapa mas alegre y por que no decirlo de cierta realización personal, el ser aceptado por el otro, porque en el determinado
momento, lugar o circunstancia se fijo en mis mejores cualidades como punto principal, sean personales, culturales, económicas o todas. El divorcio, desde ya suena feo, triste, vacío, es la palabra que menos se quiere escuchar en cualquier relación, es un acabar algo que tal vez quedo inconcluso, es no verse mas sabiendo que ambos están vivos, es un adiós sin querer desearlo realmente, es un te quiero pero ya no te amo, es un no poder mas y hasta nunca, por fin y me libere de esta carga, no lo aguantaba mas, hasta que se me hizo, cuantas verdades dolorosas y cuantos logros adquiridos, después de todo será o no la mejor solución, todo depende como lo tome cada uno. En 1Corintios, escribe, que el Señor no aprueba la separación, esta debe ser para toda la vida si son
creyentes, si no, nadie esta obligado a permanecer al lado del otro si no lo desean, pero todos los que pedimos la bendición del Señor en una Iglesia es porque somos creyentes y así lo deseamos, pero quien puede afirmar que un matrimonio puede ser “Hasta que la muerte, los separe”, es el sueño de miles en ese momento y tal vez el deseo mas grande que se pudiera cumplir. Todos llegamos a amar a alguien y si fuera posible eternamente, pero los años, nos abren los ojos, nos muestran realidades que jamás esperamos, sorpresas y situaciones que nunca imaginamos, con el tiempo llegas a conocer un poco mas a esa persona, si la llegas a entender, bien, sino, comienzan los disgustos, dañan la relación y es mas difícil ir parchando las heridas del alma, que cuando te das cuenta ya ni la tienes, das brazadas de ahogado en la orilla y tratas de salvarte como puedes. Según pasa el tiempo hasta Dios entiende que es mejor una separación sana que un calvario de matrimonio, por todas las partes que implica esto, no se puede ser esclavo de nadie, y en la libertad que tomemos uno viva en el Señor con la certeza y seguridad de sus actos.