Para que exista comunicación hacen falta, al menos, cinco elementos fundamentales, y si alguno de ellos no se da, no podemos hablar de verdadera comunicación. Estos elementos son los siguientes: emisor, receptor, mensaje, código y canal.
¿Qué está ocurriendo hoy en día para que se ponga en entredicho la comunicación de la Iglesia, hacia dentro y hacia fuera? Fundamentalmente, se están resquebrajando tres de estos cinco pilares necesarios.
La comunicación es un arte difícil, pero indispensable para la transmisión de la fe. Si la palabra de la Iglesia no se puede escuchar porque los pilares en los que se apoya la comunicación no le funcionan, entonces más vale que se calle primero, aprenda a escuchar, y se pregunte por qué los cristianos no le otorgan a todos esos documentos del Magisterio la importancia que se merecen.