CARTA DE AMOR PARA UNA ABUELITA
Abuelita, te llamo así porque se que eso eres para todos mis primos que son tus nietos, pero quisiera cambiarte el nombre y llamarte... mamá.
Porque eso fuiste para mí desde que tu hija me llevo con amor a conocerte, hace tanto tiempo que estoy a tu lado que se de ti mas que de la que me dio la vida, porque a tu lado…viví mi niñez…mi juventud…y fui dichosa.
Has sido enérgica y dura pero eso me ha servido para ser una chica juiciosa y limpia de corazón que lo tenía lleno de rencor por el abandono. Se que mi madre busco fronteras para que yo saliera adelante, pero tu me distes cariño para que lo agradeciera, eres esa fuerza en la que me guarezco desde niña, el pilar que me a sostenido en mis tristezas, la voz que me aconseja para no tropezar, la mano dura que corrige mis errores, sabes que nunca voy a olvidar ese día en que corriendo fuimos a comprar los tenis para el desfile, como te veía sudando y apresurada, preocupada por mi como solo una madre lo hace. No olvido los cuentos increíbles que me contabas cada día para hacerme olvidar que tu hija no nos visitaría otra vez, abuelita milagros que haces pan de la nada, abuelita consuelo para mi alma agitada, tu amor será recuerdo, añoranza, misterios. Hoy llegaste pensando y no viste el juguete que dejo el primo Juan y resbalaste triste, no por tu dolor ni por lo que pasó, sentías ya no poder hacer los dulces de guayaba fresca a tus nietos, y esos guisados deliciosos que no olvido nunca, por favor no estés triste se que a tu edad es difícil recuperarte pero se que sembraste tanto amor que sobraran nietos que vean por ti y si no es así estaré ahí a tu lado como siempre lo estuve, ahora me toca cuidarte, porque durante el tiempo que tu lo hiciste descubrí que el lugar donde abunda el amor son tus brazos, que te quiero no como una nieta mas, que siempre seré tu apoyo sin dudarlo, que si ya no puedes levantarte no te apures, sabes bien que cuidare de ti si enfermas, que correré si me llamas, que te quiero, que te daré tanto amor como el que siempre recibí de ti, que seré tu guardiana, ...tu bastón...toda mi vida...por siempre.
Los abuelos son una parte de nuestra vida, ellos llegan a amarnos de una manera que no puedo describir, seamos recíprocos, démosle tanto cariño como ellos lo hacen, entendámoslos, escucha sus consejos, sus historias, muchas veces de sus palabras tomamos grandes ejemplos, su aspecto será el nuestro pasando algunos años, no dejemos que se vayan sin recibir nuestro agradecimiento por habernos consentido, por habernos esperado con ansias cuando nuestra madre le dijo que naceríamos, así un día pasaras por lo mismo, y entonces entenderás cuanto les debemos, cuan importantes fueron en nuestra vida, ellos son los ángeles que dios nos manda como guardianes de nuestras espaldas, jugando con su disfraz de arrugas y falta de audición, y ese caminar despacio y su figura encorvada, pero con un corazón del tamaño del mundo, sus hazañas de antaño son increíbles, sus remedios caseros son tan acertados, ámalos con el alma, un día los entenderás, cuando a ti te toque ser abuelo, sabrás que es la bendición con que dios premia esa vejez hermosa, entonces sabrás con cuantas fuerza… se ama un nieto.
L.C. Galícia de Abarca
Escritora y Periodísta
Visita Acapulco, a través de la página www.e-acapulco.com, y conoce a traves de ella la manera de encaminarte a la diversión en este bello puerto.
galiciadeabarca@e-acapulco.com