El camino de los laterales es el camino del Alquimista, del Mago, del Ocultista, del Ritualista. La autosugestión es un trabajo sobre la mente, para que aquellas personas que deseen una vida normal (no ascetismo)
despierten el poder de visualización y con él, los poderes psíquicos. La razón se va acostumbrando día a día con el trabajo,
dejando de ser un obstáculo mientras que la fe se incrementa.
Este sendero mantiene pleno contacto con la manifestación y conduce a la obtención (por añadidura) de abundancia en todo nivel.
El trabajo diario permite continuar con la Gran Obra bajo la rutina externa sin caer en la tentación de usar los poderes en forma desequilibrada. Este camino permanece en la Manifestación; cada estructura mental que está activa en la cotidianeidad normal, es trabajada diariamente para equilibrarla y ponerla bajo el control del Yo verdadero. Así la conciencia domina la imaginación transformándola en visualización y el psiquismo queda al servicio del Espíritu.
El sendero medio es el camino que siguen aquellas personas que sienten y viven intensamente el Amor Divino, que es la Ley Universal primordial emanada de Keter. Ellas son atraídas por esta Ley y su camino es la columna central del Árbol de la Vida, donde la imaginación y los poderes psíquicos sólo se concentran en alcanzar a Keter, o incluso trascender los velos del Inmanifiesto.
Las estructuras laterales quedan en un plano totalmente secundario. La razón no es obstáculo alguno y las emociones se subliman en energías hacia el Espíritu. Es como si los laterales se fusionaran en el centro y la fe se une con el Amor Divino transformándose en un canal poderosísimo.
Ambos caminos se unen al final del recorrido. Cuando se logra la iluminación, la conciencia puede manejarse a voluntad sin las técnicas antes usadas. El ocultista puede subir y bajar sin la autosugestión y el místico puede bajar a la acción mundanal sin perder su conexión con el Amor Divino.
Ambos caminos deben tener esta Ley como guía, de otra forma, la tentación puede seducir a uno y el olvido del prójimo al otro.