MUSICOTERAPIA
FUNDAMENTO TEÓRICO: ¿PORQUÉ FUNCIONA?
El presente capítulo trata el porqué la
MUSICOTERAPIA
relaja o afecta de alguna manera las emociones humanas. El fundamento de la
musicoterapia considera la música como exclusividad del ser humano, por tanto será éste el sujeto de estudio. Para comprender esto se analizarán tanto las ocurrencias cerebrales y neurológicas como las del resto del organismo.
Es importante señalar que la musicoterapia es más observable que justificable pues las conexiones neuronales que generan cambios
emocionales son aún un misterio. Sin embargo, hay ciertas bases fisiológicas recientemente estudiadas que intentan explicar fenómenos como la relajación o la emoción por la música.
También debe indicarse que, al ser la música una conducta humana, es posible que los efectos de la musicoterapia se deban tanto a la acción de la música misma como a la persuasión del terapeuta que la aplica.
Estructura cerebral
Los seres humanos son capaces de reaccionar a la música gracias a sus respuestas emocionales ante sonidos y armonías. Esto se da gracias a una estructura cerebral bastante más desarrollada en comparación con otros animales.
El neuroanatomista Paul MacLean ha argumentado que el cerebro humano está formado por tres subcerebros diferenciados: cerebro reptiliano, límbico y neocortical; cada uno de ellos producto de una era distinta de la historia evolutiva.
El cerebro reptiliano, el más antiguo, alberga centros vitales de control y supervivencia pero no vida emocional; el cerebro límbico, evolución característica de los mamíferos, permite entrar en interacciones sutiles y elaboradas con sus crías, y el cerebro neocortical, el más evolucionado y característico de los seres humanos, da paso a la razón, percepción, control motor de la conciencia y capacidad de abstracción.
Los mamíferos cantan a sus crías y lanzan el grito de angustia si son separados de ellas. Además éstos pueden jugar unos con otros, al margen de obtener beneficios claros de supervivencia o reproducción. Esto demuestra que los mamíferos en general ya se rigen por algunas emociones.
El doctor Hermes Bravo señala que, en humanos, el sistema límbico está constituido por una serie de estructuras corticales, diencefálicas y del tronco cerebral, las cuales participan formando circuitos complejos involucrados en las conductas emocionales y en mecanismos de aprendizaje y memoria. A través de estos circuitos se puede inducir reacciones de miedo, rabia, o emociones asociadas con la conducta sexual.
No obstante, MacLean plantea que es la interacción de estas tres subdivisiones la que nos hace seres emocionales capaces de expresar, apreciar y reaccionar a la música.
“El cerebro emocional, aunque sea inarticulado e irracional, puede ser expresivo e intuitivo. Como el arte puede provocar la inspiración, el cerebro límbico puede hacernos mover de formas que están más allá de toda lógica y que tienen sólo traducciones inexactas a un lenguaje que el neocórtex pueda comprender.” (LEWIS 2001: 46)
Sistema auditivo
Todo tipo de emoción o estímulo sonoro, ya sea positivo o negativo, llegará directamente al cerebro a través del nervio auditivo, dejando sentir su influencia en todo el organismo humano.
La interpretación del sonido tiene lugar en la corteza cerebral y en el tálamo, donde los estímulos que nos llegan del exterior se almacenan para su posterior distribución e interpretación a través del sistema reticular.
La formación reticular participa en variadas funciones. Entre ellas están el control de la actividad de la musculatura, control de la sensibilidad somática y visceral, control del sistema nervioso autónomo, control del sistema endocrino, e influencia sobre los relojes biológicos.
En esta zona se afecta a la epífisis o glándula pineal, cuya misión es mantener el equilibrio orgánico. Así, el resultado del estímulo musical es la acción relajante y tranquilizante sobretodo el organismo.
Ritmo: organizador ancestral
Según Gastón Thayer, el ritmo es el organizador e impulsor de energía. El hombre a través de la historia ha producido sonidos y los ha ordenado bajo alguna organización que, sobre todo, es rítmica y a veces también melódica y armónica. De aquí se deriva que la causa por la que el ser humano necesita la música sea su necesidad universal de organización.