Desde los seis años Emanuel Moór se perfilaba como un prodigio al piano. Recibió de su padre las primeras lecciones en dicho
instrumento. Lamentablemente se desconoce dónde y con quién continuó estudiando. Recién en 1876, o sea de 13 años, aparece en Praga, donde obtuvo la medalla de oro de la escuela de Órgano por su improvisación de Fugas a Cuatro Voces. Desde entonces fue invitado a tocar el órgano durante las misas solemnes en la iglesia más famosa de Praga, para lo cual fue necesario elevar el pedal, para que el joven organista pudiera activarlo. Se desconoce por qué después de tan corto tiempo dejó el piano por el órgano y si ya se había presentado al público como
pianista. Lo que parece cierto es que aquella temprana experiencia como organista afianzó su amor y sus conocimientos de la música de Juan Sebastián Bach y le hizo dudar del piano convencional, lo cual 40 años más tarde conduciría al más espectacular invento de Emanuel Moór. Emanuel Moór todavía alcanzó a escuchar a Franz Liszt (1811- 1886) ejecutar el piano y el órgano en Eisenstadt: también habrían habido unas cuantas clases voluntarias en el predio de los Esterházy. Emanuel Moór quedó muy impresionado por la depurada técnica pianística de Franz Liszt, a tal punto que el instrumento empleado por Liszt le pareció tan insuficiente que Moór lo tildó como "nada más que una cacerola". Uno de sus maestros más importantes fue Robert Volkmann (1815 - 1883): según se constató en Budapest, donde Volkmann era profesor de composición en la escuela regional de música. También estudió en Viena, pero se desconoce dónde y con quién. Emanuel Moór retorno posteriormente a Szeged, dio clases de piano durante un tiempo en el conservatorio local, y luego dejó la ciudad definitivamente en 1885, a los 22 años de edad. Ese mismo año Emanuel acompañó a su padre Rafael a Nueva York, dónde el mayor se desempeñó como cantor de la sinagoga local. En Nueva York Emanuel atrajo la atención de los principales fabricantes de pianos, como Steinway, Chickering y Sohmer, así como de los dirigentes del ámbito concertista. Los fabricantes de pianos solían poner a su disposición sus instrumentos y fue así como labró una carrera como pianista de conciertos. Entre sus logros más destacados se encuentran, a más de sus recitales en Nueva York y en los estados de la costa oriental, sus acompañamientos pianísticos de la célebre soprano de coloratura Lilli Lehmann (1848 – 1929), así como del así mismo eminente violinista Ovide Musin (1854 – 1929). Hasta 1886, los demás miembros de la familia se unieron a Rafael en Nueva York. Como cantor Rafael disponía de un cómodo ingreso. Emanuel por su parte se perfilaba como un pianista renombrado, mientras su hermano Willy se destacaba como médico. En 1887 Emanuel conoció a Anita Burke, hija de una acomodada y culta familia irlandesa-americana. La boda tuvo lugar el 9 de febrero de 1888 en la iglesia St. Jude del barrio londinense de Kensington. Emanuel adoptó la nacionalidad británica. Juntos fijaron su residencia en Limpsfield Chart, Surrey, donde alquilaron la finca "The Salt Box". Por este época su padre Rafael Moór así mismo dejó New York, para adquirió una villa en Perchtoldsdorf cerca de Viena – por cierto con el apoyo económico de la familia Burke. El 8 de diciembre de 1888 Emanuel Moór se presentó públicamente en Londres, en el Steinway Hall, el 1º de Mayo de 1888. En enero tuvo lugar un segundo concierto. En ambos recitales Emanuel interpretó obras propias (Lieder, Sonata para Violín op. 21). Por esta época su arte pianístico había alcanzado su pleno apogeo, aunque sus experiencias en los Estados Unidos atenuaron su afán de continuar su carrera de pianista. Le aburría la rutina de estar obligado a repetir obras de rigor, por lo que más bien prefirió concentrarse en la composición. Su esposa apoyaba con entusiasmo esta extraordinaria onda creativa, ya que Emanuel Moór apreciaba su compañía mientras se dedicaba a la composición. Durante una estadía en Viena en el verano de 1889, Emanuel Moór entabló amistad con Johannes Brahms, quien al mostrar especial interés por el joven
compositor dedicó la ocasión para analizar algunas de sus mayores obras. Así mismo David Popper (1843 – 1913), posiblemente el violonchelista húngaro más notable de su época – apreció las obras de Emanuel Moór y ejecutó su sonata No. 1 para chelo, op. 22. En enero de 1890 Moór conoció en Berlín al conocido virtuoso del violín y compositor Joseph Joachim (1831 – 1907), quien así mismo le alentó a seguir componiendo música. De regreso en Inglaterra Anita y Emanuel Moór tomaron posesión de su nueva casa llamada "Lhasa", ubicada en Camberley, que les fuera obsequiada por el padre de Anita, John Burke. Para ese entonces Emanuel había abandonado definitivamente su carrera de concertista para dedicarse de lleno a la composición. En los siguientes cinco años realizó varias grandes obras, entre ellas tres sinfonías, un concierto para piano, una overtura concertante y un concierto para violín. Estas obras se presentaron con mucho éxito principalmente en Inglaterra. Su 2ª sinfonía "en memoria de Lajos Kossuth", el libertador húngaro (1802 – 1894), se presentó en 1895 y se destacó por dos ocasiones brillantes en Budapest. El presidente del conservatorio de esa ciudad, Michalovitch, que tenía poca inclinación por la música de su tiempo, abrazó públicamente a Emanuel Moór.