Es tan poco lo que sabemos del universo, de la materia que nos rodea y peor aún, de quienes nos rodean… Solemos quejarnos
de una continua rutina absorbente, de tener siempre más de lo mismo, de artistas y de sistemas famélicos tendenciosos al fracaso. Sin embargo, luego de ver Calle 54, recordé que también existe un lugar donde el talento, el esplendor, la sonrisa, la pasión, la fuerza y la melodía, sobreviven.
Es asombroso ver con cuanta fuerza perdura ese genio armónico capaz de producir buena música, de crear nuevos ritmos, de fundir diferentes u opuestos sones. Calle 54 es una recolección arbitraria de las figuras más sobresalientes de un no tan antiguo género llamado El Latín Jazz, la recolección fue hecha por Fernando Trueba, director del film, quien afirma haberse dejado llevar por un juicio enteramente subjetivo pero también, agregaría yo, acertado, sin menos preciar desde luego a quienes no se encuentren en la lista de los músicos de Calle 54.
En Calle 54 encontramos a: Paquito D´Rivera, Eliane Elias, Chano Domínguez, Jerry González, Michell Camilo, Gato Barbieri, Tito Puente, Chucho Valdés, Chico O´Farriel, Bebo Valdés y Orlando Puntilla… todos ellos maestros
musicales.
En el film de Fernando Trueba, definido por él como un musical, calificado por la crítica como documental, la música es quien protagoniza; para que ella exista, el lente recorre diferentes lugares de la geografía mundial, y las notas y los tiempos son creados por diferentes talentos, que van entretejiendo en el transcurrir del documental una historia infinita y armoniosa, la de la música.
En tal proceso las
fronteras se desdibujan, las distancias se acortan y la pasión aumenta con cada nota, por esa razón hablaré de la música como incentivo de fusión, refiriéndonos a líneas imaginarias que desde siempre han dividido a las sociedades, como las fronteras, las razas, los idiomas… etc, etc, y también hablaremos de la música como elemento activador y sustentador de pasiones, todo ello ilustrado con las imágenes y los ejemplos musicales conjugados por Fernando Trueba en Calle 54.