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BERSUIT. El grupo de Gustavo Cordera sale a la calle con su nuevo CD “?”
Podrán despotricar contra todo y hablar de lo mal que están las cosas, pero sus letras son para agitar en
estadios, quejarse un poco y nada más. Es verdad que tienen un ojo puesto en la realidad en la que viven. Que señalan con firmeza graves de su sociedad y que han sido constantes y coherentes en esto a lo largo de toda su carrera.
El disco abre bien, con el gancho de Laten Bolas, una sólida canción que parece hecha para sonar mucho en las radios. La letra marca de alguna forma la pauta que sigue todo el disco. Bastante humor grasa, estribillos con rimas fáciles que se aprenden rápido y se corean mejor en grandes espacios y alguna alusión que da la sensación de que la letra hace apuntes hacia temas comprometidos.
Las ideas que expresan son todo un manifiesto en algunos casos, como en Mi Vida, un tema muy bailable en el que dice “Me resisto a tener un celular, como un perro que no quiere su collar, será que por el mundo no me quiero dejar encontrar”. En la intimista Humor linyera se hace referencia a ironías que ellos perciben en su sociedad. Esta canción, interpretada solamente con pianos acústicos por Juan Carlos Subirá, parece estar marcando de antemano el momento del recital en que el público saca sus celulares, las luces bajan y la “emoción comprometida” sube.
Pero el asunto más destacable del disco está en el segundo tema De Ahí soy Yo, cuyo video se puede ver en el sitio oficial del grupo. Hábilmente elaborada, la canción hace alusión directa a los discursos oficiales sobre el conflicto por las papeleras, pero con bastante inteligencia. La letra, además de ser obvia y grosera (como todas las del grupo) intenta elaborar una metáfora para explicar lo que ocurre con el problema ecológico, pero no descuida la relación políticamente correcta y habla de “la hermana montevideana”. Para reforzar esto, la canción crece en intensidad conforme aparece una murga que sube las revoluciones y apoya el estribillo que dice, sin decir nada: “no hay nada más antiecológico que un infeliz”. La palabra “mierda” se reproduce infinitas veces entre los versos. De hecho las llamadas “malas palabras” se reiteran una y otra vez, como si la banda tuviera la necesidad de explotar de rabia, en lugar de elaborar una idea. Dos por tres se encuentran algunos chispazos poéticos que no necesitan recurrir a la grosería para generar alguna imagen interesante.
Pero si luego de quince años de historia, Bersuit sigue apelando a gritar insultos para hacer estribillos, significa dos cosas. Cordera y los suyos pretenden reproducir las voces de los sectores marginados o postergados, y de ahí la furia expresada en los insultos repetidos hasta el hartazgo. Pero a la larga, tanta insistencia en los mismos recursos termina por acumular frases vacías e insinuar ideas que en el fondo no son más que eslóganes.
Publicado el: diciembre 20, 2007
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