Cuando en Europa se oye la palabra "Eurovisión" en algunos países muchos asocian ya este cincuentenario
certamen a la política.
Si bien es cierto que este
festival nació con la idea de ser un
certamen de canciones, muchas veces la política, los amiguismos entre estados o pactos negociados entre jurados de distintos países han hecho que la limpieza en la elección de la canción ganadora de cada edición qude en entredicho. ¿Qué hay de verdad en todo esto?
Recientemente una tesis de la portuguesa Nathalie da Silva Naveda ("Identidade e representações identitárias europeias à luz do Festival Eurovisão da Canção" , Universidade da Beira Interior, 2005) defendía la existencia de cinco bloques de países que buscan una identidad colectiva por encima de una identidad europea. Así se habla del "bloque nórdico" o del "bloque del Este" en el que se incluyen los países con características musicales y, evidentemente culturales, comunes. El trasvase de votos entre los países de cada bloque es un hecho constatable, aunque no como para decidir la canción gabnadora de cada edición. Así, por ejemplo, es tradicional y generalmente abucheado en cada certamen la concesión de los 12 puntos (máxima puntuación) entre los jurados de Grecia y Chipre o el intercambio continuo de votos entre los países de la Antigua Yugoslavia.
Lo que sí está claro es que la historia de Europa va ligada a la eolución de este acontecimiento. En 1956, fecha de la creación de la CEE, nacía también el Festival, con 7 países participantes, los 6 del mercado común y el anfitrión, Suiza. Poco a poco el numero de países fue creciendo, incorporándose paulatinamente el resto de los países que hasta 1989 constituían lo que políticamente se denominaba Europa Occidental, en la que estaban integrados países tan diversos como Turquía, Israel o Chipre, incluso existió una única participación de Marruecos en 1980.
En 1989 cae el Muro de Berlín y los países del antiguo bloque socialista empiezan a caminar hacia la democracia, algunos pácificamente pero otros con duros enfrentamientos fraticidas (Antigua Yugoslavia). Hay que destacar que ese año la canción ganadora fue la representante de Yugoslavia cuando no partía de favorita. Ese triunfo se analiza como un intento deseperado de los países de la vieja Europa de evitar lo inevitable en esa región. De hecho al año siguiente el festival se celebró en Zagreb, capital de la actual Croacia, y el país anfitrión, todavía bajo el nombre de Yugoslavia envió una canción cuyo título era premonitorio: "Hajde da ludujemo", que traducido significa "Enloquezcamos". Eslovenia y Croacia se independizan en 1991 y muy pronto, en 1993, el festival ve su debut como naciones independientes con Bosnia-Herzegovina de compañera, aún en estado de guerra. En 1994 debutan nada menos que 7 países del antiguo bloque comunista: Estonia, Lituania, Polonia, Eslovaquia, Rumanía, Hungría y Rusia, dejando fuera del certamen a países con una tradición de muchos años en el festival, algunos fundadores como Bélgica. Desde entonces el interés por la participación en el certamen aumenta, muchas veces provocando el enfado de las naciones más representativas de Europa. Los países candidatos a entrar en la UE se esmeran en enviar canciones de calidad y dar una imagen avanzada de su sociedad. Y lógicamente fueron llegando los triunfos de Estonia (2001), Letonia (2002, en su tercera participación), Ucrania (2004, en su segunda participación), relegando a los "grandes" a los últimos puestos de la clasificación y a dejarlos en ridículo. Es en el certamen de 2005 celebrado en Kiev cuando las 4 potencias eurovisivas (Francia, Alemania, Reino Unido y España) quedan en los 4 últimos puestos de la tabla.
Y llegamos a la situación actual en la que ha habido 39 países participando en 2005 que serán 37 en 2006, pero con cambios. Austria renuncia a participar por considerar que el "televoto" favorece a los países vecinos; Hungría renuncia también por motivos económicos. Debutará Armenia, estando en lista de espera Georgia y Azerbaiján; pero el caso más claro es la ausencia de Serbia-Montenegro precisamente por motivos políticos. Como federación de estados debutó en 2004 estando a un paso de ganar el certamen ya que quedó 2ª. En 2005 un grupo montenegrino representó a la federación, no sin polémica ya que en su preselección nacional el jurado montenegrino no otorgó puntos a los favoritos serbiso, lo que dio el triunfo al grupo de su región, un sexteto masculino bajo el nombre de No Name, En el año actual llegó a celebrarse una preselección en Belgrado en la que se repitió la misma jugada que en 2005 y el grupo ganador fue el mismo, No Name. La gala acabó con abucheos y pequeños enfrentamientos y parecía que la elección se podía arreglar en los días siguientes cuando las delegaciones de la televisión serbia y de la televisión montenegrina se reunieron para decidir qué hacer. No fue posible el acuerdo y este país tuvo que retirarsedel certamen. La realidad politica del país augura para el día siguiente a la celebración del certamen en Atenas (20 de Mayo) una separación de Montenegro con declaración de independencia tras el referéndum que se celebrará en ese territorio. Definitivamente, la herida de los Balcanes sigue abierta y eso se refleja en Eurovisión.
Es muy interesante que este certamen siga siendo un escaparate de la riqueza de los pueblos de Europa y debemos apoyarlo para que así sea. Seguro que Europa y Eurovisión seguirán caminando juntos muchos años más.