Es un conjunto de reveladoras anécdotas vivídas por una persona en circunstancias históricas privilegiadas y escritas en forma sincera y directa.
A partir del tercer capítulo en que consigue su nombramiento de cónsul de Chile en una enigmárica ciudad llamada Rangoon, en el Oriente, su vida está llamada a compartir la misión diplomática con la de escritor –vocación que no ceja-; dejándo entrever el cruel intinerario de un hombre que debe luchar como un guerrero entre su posición política, su militancia comunista y su honestidad consigo mismo.
Al final de su vida piensa:
“Tal vez no viví en mí mismo; tal vez viví la vida de los otros. (…) Mi vida es una vida hecha de todas las vidas: las vidas del poeta”.
Y efectivamente así ocurrió, y como poeta al fin, murió en la infinita tristeza.
El libro se estructura en doce capítulos, como quien busca la perfección apostólica y los titula:
1. EL JOVEN PROVINCIANO
2. PERDIDO EN LA CIUDAD
3. LOS CAMINOS DEL MUNDO
4. LA SOLEDAD LUMINOSA
5. ESPAÑA EN EL CORAZÓN
6. SALÍ A BUSCAR CAÍDOS
7. MÉXICO FLORIDO Y ESPINUDO
8. PATRIA EN TINIEBLAS
9. PRINCIPIO Y FIN DE UN DESTIERRO
10. NAVEGACIÓN CON REGRESO
11. LA POESÍA ES UN OFICIO
12. PATRIA DULCE Y DURA
Los dos primeros se explican por sí mismos. En el tercero, echo ya un popular poeta, nos cuenta cómo comienza su carrera de cónsul y su participación en acontecimientos impresionantes de la historia como la guerra civil española, los Congreso de la India -donde conoció a Gandhi, Nehru, Subhas Chandra Bose- y de Madrid, donde trabajó de la mano de Aragón y compartió amistad con extraordinarios talentos de las letras como Rafael Alberti y María Teresa León, su compañera; Paúl Eluard, Aragón, Nancy Cunard, el escritor ruso Uya Ehrenburg que terminó siendo el mejor traductor de su poesía a la lengua rusa. Su participación en el Congreso de Madrid y su radicalización política y entrada al Partido Comunista.
Uno de los capítulos más hermosos y desgarradores, el cinco, es donde cuenta su amistad con Lorca. En 1933 lo designan cónsul de Chile en Buenos Aires. Conoce a Federico García Lorca, quien había viajado a Buenos Aires para dirigir y estrenar su tragedia teatral Bodas de sangre. Como, ideas de García Lorca se presentan con un discurso al alimón. Vale leerlo. Cuentan como lo nombran a poco cónsul en Barcelona y por arte de birlibirloque lo pasan a Madrid donde se hace amigo de todos los amigos de García Lorca y Rafael Alberti. Entra en entrañable amistad con el poeta Miguel Hernández y funda la revista Caballo Verde, con Federico y Alberti, Altolaguirre, Bergamín, Luis Cemuda, Vicen Aleixandre, Luis Lacasa, entre otros. Y como “…el sexto número de Caballo Verde se quedó en la calle Viriato sin compaginar ni coser” con la entrada de Franco.
Su dolor ante el asesinato de Lorca: “¡Qué poeta! Nunca he visto reunidos como en él la gracia y el genio, el corazón alado y la cascada cristalina. Federico García Lorca era el duende derrochador, la alegría centrífuga que recogía en su seno e irradiaba como un planeta la felicidad de vivir.”
En el seis su periplo en Francia hasta la llegada de los nazis.
El capitulo siete narra su actividad consular en México, su relación con los pintores mexicanos. Y su incomprensión confesa acerca de esa nación.
En el capítulo ocho narra su trabajo militante en Chile que lo lleva a ser perseguido por lo que se ve obligado a escapar a Francia con un pasaporte falso suplantando la identidad de Miguel Ángel Asturias; y como recupera su identidad gracias a la ayuda de Pablo Picasso.
En el capitulo nueve relata su deslumbramiento por la Unión Soviética y la vuelta a la India. Su primera visita a China y la narración de sus impresiones de viaje, con Ehrenburg, a bordo del tren transiberiano. Los cansones incidentes burocraticos en los inicios de la revolución. Su entrada a Italia por primera vez y la orden de expulsión por petición de su país. La revuelta de escritores y escritoras, periodistas, diputados, tal vez cerca de mil personas que gritaban Pablo no se va. Pablo se queda en Roma. La decisión del gobierno de Roma de permitirle seguir en el país. Todo bien emotivo. El fin de su destierro en 1952.
El capítulo once es todo un tratado sobre el oficio y el poder de la poesía. Sus posiciones políticas. Su opinión de Stalin, Fidel Castro y divergencias internas como comunista.
Finalmente, en capítulo doce hace una relación de su militancia comunista. El apoyo a la campaña de Salvador Allende. El dolor por su caída Y una amarga reflexión final sobre Allende:
“Tenían que aprovechar una ocasión tan bella. Había que ametrallarlo porque jamás renunciaría a su cargo. Aquel cuerpo fue enterrado secretamente en un sitio cualquiera. Aquel cadáver que marchó a la sepultura acompañado por una sola mujer que llevaba en sí misma todo el dolor del mundo. Aquella gloriosa figura muerta iba acribillada y despedazada por las balas de las ametralladoras de los soldados de Chile, que otra vez habían traicionado a Chile.”
Puedes leer sus memorias Confieso que he vivido en el link relacionado al final del resumen.