Análisis del discurso
La teoría señala que el discurso es aquél medio que nace de la intención comunicativa, presentando coherencia y que se construyen en base a modelos tradicionales discursivos (estructuras que nos guían para ordenar un texto). Al estudiar las relaciones de sentido entre las proposiciones de un discurso, Van Dijk toma en cuenta dos planos de estudio: el macronivel y el micronivel. <1>
Este último se refiere a las relaciones de sentido entre proposiciones contiguas, así como al análisis de unidades sub-oracionales sobre la función que cumple una palabra o un morfema de acuerdo a la intención comunicativa. Una proposición puede funcionar como especificación, generalización, ilustración o contraste con respecto a una proposición previa; y a nivel semántico, la información se enfatiza, se pone o se saca de foco. Así, un concepto adecuadamente ubicado puede indicar el tópico de la oración.
El macronivel estudia las proposiciones del discurso en su totalidad, dando paso a las nociones de tópico o tema. Los tópicos de un discurso son los sentidos globales (la información central o “más importante”) y definen la coherencia del discurso. Sin ellos, el texto o conversación no se entendería, por lo que son esenciales para el proceso de comunicación.
Por otro lado, Van Dijk considera que
“El discurso es poder y la persuasión es el mayor controlador de actos lingüísticos en la modernidad. <…> el control mental se da, generalmente, a través del discurso: es decir, el control mental es discursivo. <…> el poder de los medios de comunicación es generalmente simbólico y persuasivo, en el sentido de tener la posibilidad de controlar, en mayor o en menor medida, la mente de los lectores; sin embargo, el control no se ejerce directamente sobre sus acciones: el control de las acciones, meta última del poder, se hace de manera indirecta cuando se planea el control de intenciones, de proyectos, de conocimientos a alcanzar, de creencias u opiniones.” (Van Dijk 1994)
Asimismo, al analizar discursivamente un texto, se hace una distinción entre el texto mismo y su contexto. En el contexto están los participantes, el tiempo y el lugar de la situación de producción de discurso. Los sujetos sociales más poderosos pueden controlar todos estos elementos, es decir, existe un control sobre las estructuras de la interacción que se refleja en la selección de turnos, distribución de papeles y acceso diferencial a los actos de habla. Estos sujetos, por ejemplo, pueden apelar a dicho poder para construir un discurso en donde se busque difundir una variedad estándar como en el caso del artículo. <2>
En el análisis del contexto se encuentran el control de la entonación, el control de las estructuras de tema, control de la estructura sintáctica, control de superestructuras (esquemas, categorías, turnos del habla), control de las formas retóricas (metáforas, comparaciones, hipérboles, mitigación y atenuación), control del léxico y del nivel de especificidad del texto. <3>
<1> Cfr. Van Dijk 2000: 31-34
<2> Cfr. Van Dijk 1994a
<3> Idem