Como bien expresara Niezstche, pensamos en términos del lenguaje y dentro de los límites de éste. La potencialidad
cognitiva humana esta influenciada, y en cierta medida determinada por el lenguaje. La lengua es la herramienta que mediatiza tanto la relación entre los individuos como la relación del hombre con la Naturaleza, permitiendo la precomprensión del objeto de conocimiento. La lengua predetermina el pensamiento porque ofrece a éste base material, dotándolo de las características y particularidades que el lenguaje posee. Se puede afirmar entonces que el pensamiento y el conocimiento se organizan según los lineamientos que le otorga la lengua, entre los que se destaca la arbitrariedad de la relación significado-significante. Como es sabido, tal relación no está dada naturalmente sino que es socialmente determinada; razón por la cual cada lengua reflejará la doxa común de una sociedad en particular para un contexto socio histórico determinado. Tal característica es fundamental al momento de
interpretar el contenido significativo no solo de los actos de habla, sino de la totalidad de la cultura de un pueblo; ya que los modelos de inteligibilidad que dieron forma a esa cultura fueron organizados en base al una lengua en particular; y son los imperativos culturales resultantes de tal organización de las mentalidades los que moldean y determinan la realidad. En virtud de lo expresado es factible afirmar que, así como los actos de habla poseen en su contenido discursivo un mensaje que ha sido fijado según imperativos culturales que le otorgan un cariz intencional, lo mismo ha de suceder con el pensamiento y el conocimiento. Estos estarán igualmente cargados de una
intencionalidad determinada por imperativos culturales socialmente impuestos. Así el uso discursivo del lenguaje ostentará también todas las características anteriormente citadas; por lo que podemos afirmar que el contenido del discurso tendrá también significación arbitraria.
La relación significado-significante posee la cualidad de portar significados factibles de ser interpretados y los actos de habla portaran también tal característica. El mensaje contenido en de los actos de habla posee un significado que le es fijado socialmente, por lo cual, a fin de ser comprendidos, han de ser interpretados en función de múltiples variables. Para comprender mensajes y meta mensajes implícitos en las expresiones culturales humanas es necesario interpretar las mismas en virtud del lenguaje y la plasticidad que este posee para otorgar significados a los hechos de la realidad, como para resignificarlos y también para manipularlos a fin de inducir la comprensión de los mismos según una cierta intencionalidad.
Para poder interpretar en forma crítica un discurso, hay que abordarlo situándonos en el contexto socio histórico que le dio origen. También es necesario tomar en cuenta siempre que el acceso a los recursos de la lengua, así como a los recursos sociales, es desigual y esta determinado por las fuerzas de poder; las que los controlan y manipulan según sus necesidades e intereses. Comprender la intencionalidad del habla permite interpretar plenamente como los actores sociales y muy especialmente las fuerzas de poder manipulan, según sus necesidades los mensajes contenidos no solo en los actos de habla mismos; sino en la cultura toda. En virtud de ello les es posible operar predeterminando los lineamientos que guiaran la precomprensión de la realidad por parte de los individuos, influenciando la interpretación que éstos hagan de los hechos de la realidad; predeterminando así las mentalidades según los intereses de las fuerzas de poder.
Bibliografia:
Suzanne Romaine, 1996. El lenjuage en la Sociedad, Barcelona, Ariel "1- La lengua en la sociedad/La sociedad en la lengua" pp17-49
Emile Benveniste,1966 Problemas de Lingüística General, I. Mexico,Siglo XXI