Caseros, Batalla de
A principios de 1850 las Provincias Unidas del Río de la Plata llevaban más de 20 años bajo la dictadura del gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de rosas. En el año 1851 todos los caudillos estaban sometidos a su autoridad. Anualmente le llegaban la autoridad de la república y la representación de sus respectivas provincias frente al extranjero.
Entre estos caudillos se hallaba el Gral. Urquiza de Entre Ríos, quien aparentaba acuerdo con la política rosista, habiendo inclusive llegado a dirigir sus armas contra Corrientes cuando esta provincia se había levantado para deponer al tirano.
La situación cambió el primero de mayo en la ciudad entrerriana de Concepción del Uruguay, donde el gobernador de Entre Ríos se levantó contra el autoproclamado restaurador de las leyes. La acción formal se inició cuando la provincia mesopotámica le retiró al gobernador de Buenos Aires la representación de su provincia del exterior.
Tras la ruptura formal, Urquiza inicia una etapa bélica marchando con sus fuerzas a Uruguay para combatir al Gral. Oribe. La fuerzas rosistas desplegadas en la república oriental del uruguay capitularon y retiraron el sitio de Montevideo, evento que pasaría a la posteridad como el sitio de la Nueva Troya. Argentinos exiliados en la banda oriental, y más de seis mil extranjeros, entre brasileños y uruguayos se incorporaron a las fuerzas de Urquiza que se concentraron en Entre Ríos.
Cerca de 28.000 hombres se incorporaron a lo que sería conocido como el Ejército Grande.
Corrientes se había sumado tempranamente para este combate. Tanto por los nombres de sus generales, capitanes y divisiones, como por sus dimensiones, la sola existencia de este cuerpo militar era atemorizante. Las fuerzas cruzaron el Río Paraná a la altura de la ciudad de Diamante, rumbo a Buenos Aires en diciembre de 1851.
Por su parte las fuerzas de Rosas conformadas por 20.000 hombres aguardaban el ataque en caseros, cerca de la capital. Allí se produjo la batalla en la mañana del tres de febrero de 1852 resultando vencedor el Ejército Aliado bajo el mando de Urquiza.
Poco después del mediodía, Rosas había redactado su renuncia y abandonado el campo de la lucha rumbo a Buenos Aires. Rozas buscó asilo en la Legación Británica y por la noche, junto su hija, embarcó hacia Inglaterra, país en el que murió 25 años después –ciudad de Southamton.El 20 de febrero, Urquiza entraba triunfalmente Buenos Aires. Junto a el iban Domingo Faustino Sarmiento y el Coronel Mitre. La jornada de caseros señalaba la apertura a la era de la organización nacional. Es recién desde este momento que el país pudo organizar su Estado, darse una Constitución, dotarse de autoridades nacionales legítimas y desarrollar una identidad común.