Esta obra de Pappus fue publicada en el año 1890 por Chamuel Éditeur,
se trata de un pequeño resumen de Grafología, Quiromancia, Fisiogonía, e Influencias astrales. A pesar de ser excesivamente breve, resulta interesante para quienes se introducen en el tema por primera vez. Estas artes eran muy común en la antigüedad, especialmente en China, Babilonia, Egipto y Gracia, Roma, etc., y hoy forman parte de lo que se conoce como ciencias ocultas.
El tratado sobre Grafología es muy breve y se basa en el estudio de los trazos de algunas letras. La Grafología es el arte de comprender la conducta del hombre a través de su grafía. Para abordar el tema de la conducta, Pappus estudia los trazados de la letra M; para la voluntad, la letra T ; para la discreción, la letra O; para la estética, la letra D; para el orden la letra I.
El tratado de Quiromancia es, acaso, el más completo de la obra. La Quiromancia estudia el carácter del hombre a través de las líneas de las manos. Hay dos tipos de estudios, unos estudian la mano derecha, y los otros la mano izquierda. Por lo general, el estudio de la mano derecha es más propio de los chinos, y el de la izquierda del tronco Egipcio-Babilónico. Por ser descendiente intelectual de estos últimos, el estudio de Pappus está centrado en la mano izquierda. Ahora bien, el esquema de estudio está dado por los dedos y las líneas de las mano. El dedo mayor divide la mano en dos, dejando dos dedos de cada lado. Este dedo representa a Saturno, la fatalidad. A la derecha tenemos el anular y el meñique. El primero representa a Apolo, el poder del arte; mientras que el segundo representa a Mercurio, la ciencia. A la izquierda tenemos el indicador y el pulgar. El primero representa a Júpiter, ambición material; mientras que el pulgar, que no tiene una representación divina, es la voluntad. En otras palabras, a la izquierda del dedo mayor se encuentra el mundo material, y a la derecha el mundo espiritual.
Para saber cómo es el carácter de una persona en rasgos generales, sólo vasta con observar cual es el dedo más largo con relación al mayor. Si el indicador sobrepasa en altura al anular, la persona da más importancia al reino material que al espiritual; si ocurre lo contrario, la persona en cuestión prefiere los honores de la gloria a las adquisiciones materiales.
Pasemos ahora a las líneas de la mano. Como podemos ver en la figura, las líneas representadas en la mano, están relacionadas con cada uno de los cinco dedos.
Resultan así, cinco líneas que salen de cada uno de los dedos más una que no nace de ninguno específicamente, y está casi en un punto medio entre el indicador y el pulgar. Resumiendo, hay tres líneas verticales, y tres horizontales. Las primeras son: de la fatalidad, del arte y de la ciencia; las segundas: del corazón, de la cabeza y de la vida.
La 1) es la que desciende verticalmente desde el dedo mayor hasta la línea de la muñeca. Esta línea marca la sanidad, y los pormenores de salud a lo largo de toda su vida. Es una línea mas abstracta que gráfica. La 2) nace del anular, y marca la profundidad del arte en el espíritu de la persona. La 3) deviene de Hermes (Mercurio) y denota la aptitud científica. La 4) nace en el indicador y se dobla cortando las líneas anteriores, esta es la línea del corazón, reflejo de amores y desamores. La 5) se llama la línea de la cabeza. Esta línea no nace de ningún dedo, y representa el raciocinio, es casi paralela a la línea del corazón, y es dialécticamente opuesta a esta (corazón – razón). Por último, tenemos la 6), la llamada línea de la vida, que si bien no nace del pulgar, separa a este dedo en un campo casi cerrado.
Por cuestión de espacio, no podemos extendernos más sobre este tema, el lector interesado podrá encontrar en la obra de Pappus un análisis detallado de estos hieroglíficos. Pasemos ahora, a describir brevemente los otros dos puntos de la obra.
El tratado de Fisiogonía es más bien un esquema general. Pappus divide al hombre en cuatro tipos: Calmos y pacientes, cuyo hieroglífico es el buey; Apasionados y activos, cuyo hieroglífico es el león; Nerviosos e intelectuales, cuyo hieroglífico es el águila; y por último; Voluntarios y ambiciosos, cuyo hieroglífico es el hombre. Para la identificación de cada uno, Pappus expone dos métodos de fácil utilización. A saber, el estudio del perfil (basado en la forma de la nariz), y el estudio de la tez. En cuanto al primero, se distinguen dos tipos: nariz cóncava y nariz convexa. Las primeras dan como resultado: calmos o apasionados, mientras que las segundas: nerviosos o voluntarios. En cuanto a la tez, Pappus explica: aquellos cuya tez es blanca resultan ser calmos; roja, activos; amarilla, nerviosos y negra, voluntarios.
Pasemos ahora, al último punto de la obra, las Influencias astrales. Esta parte es muy pobre, el autor sólo se limita a explicar la influencia de los siete astros de la astrología antigua, en las determinadas etapas de crecimiento del ser humano. Siendo que el tratamiento del tema es muy escueto, no nos merece ningún comentario al respecto.