La palabra ‘héroe’, según su significado etimológico, no se refiere a personas con súper
poderes, sino a aquellas personas capaces de enfrentarse y vencer a obstáculos que su vida algunas veces les pone por delante.
A lo largo de la historia ha habido una serie de personas con ciertas dificultadas, pero han sabido vencerlas y hoy las conocemos como héroes. Entre ellos, por ejemplo, destacan personas como Ghandi, San Francisco de Asís, la Madre Teresa de Calcuta o el reverendo Martin Luther King o
Helen Keller.
Helen Keller nació en 1880 en Estados Unidos. Aun siendo un bebé de año y medio de edad, padeció una enfermedad neurológica que tuvo como consecuencia que ella se quedara ciega y sorda de por vida, puesto que en aquel entonces aún no existía antibiótico alguno que la curara. Unos consolaron a la familia, muchos hablaron de resignación y hubo comentarios de otras personas si sería conveniente dejarla morir. Pero entre la multitud mayoritaria tan negativa, surgió otra mujer extraordinaria: la Señora Ann Sullivan. Ella le enseño a leer y escribir en Braile a Helen Keller y juntas elaboraron una técnica para que Helen aprendiera a leer de los labios. Gracias a esta primera ayuda, Helen Keller no se rindió, sino que estudió y se graduó en filosofía y ciencias sociales, escribió unos seis libros y publicó artículos en revistas y periódicos…Tuvo el valor de enfrentarse a sus problemas y gracias a su insistencia, su decisión de seguir adelante y su continua lucha obtuvo un gran logro.
Esta experiencia nos muestra que a pesar de las dificultades, no debemos rendirnos sino animarnos a seguir luchando. Aprendemos de los errores y de los obstáculos. Al cabo de cada experiencia que superamos crecemos y seremos más fuertes para afrontar con más fuerza la siguiente
crisis. Cada dificultad es una oportunidad para aprender y cada caída aumenta nuestra experiencia.