En el Hombre Unidimensional (1954) de Herbert Marcuse (1898-1979) expone dejar de lado la
filosofía como contemplación y
pasar inmediatamente a la acción. La razón hizo a un lado esta esfera de pensamiento, pues ser moralista no era bien visto por las sociedades modernas. Más tarde en este mismo siglo había quienes pensaban que las computadoras resolverían todos nuestros problemas; pero también existían los que se negaban a ellas. Siempre unos tirando de un lado y otros al contrario.
Según Marcuse, una enfermedad de lenguaje suele acosar a las sedes de estudio, en sus propias palabras: "su tratamiento con la negación es necesario para alcanzar la plena libertad humana." ¿Qué quiere decir con eso? Que la moral en nuestra época puede decirnos que las cosas son de una determinada manera, pero negando esa realidad y creyendo que un ideal digno del fruto de nuestro trabajo, basado en herramientas éticas, puede pasar a ser la realidad, y es por este hecho: se vuelve un deber.
A manera de psicoanálisis a la sociedad presenta un proyecto filosófico basado en herramientas éticas, que aseguran que mientras un mayor impulso sexual posea el individuo más productividad no necesaria traerá en el aparato social que nos aprisiona; construir a la loca, por el sólo hecho de construir; pero mientras menos reprimamos estos instintos más libres seremos. Quiere decir: trabajar y descansar cuánto, cuándo y con quién queramos y necesitemos (si incluye mucho sobre
sexualidad inundando los diversos aspectos de nuestras vidas).