En la memoria lúdica, por decirlo así, descansan recuerdos que solo el pasar del tiempo logra entrever y acaso considerar:
Es ver al niño José Contreras viendo en la “tele” de su padre al jinete sin cabeza en la búsqueda frenética del maestro Icabod Crane -hombre cobarde al trocar el amor por el miedo- huyendo despavorido del encuentro con el espanto.
En efecto, Irving logró crear en la mente de muchos niños de la posteridad las imágenes que Disney reprodujo, explotó y adaptó de su magistral pluma; sin embargo, la historia es mezquina y de no ser por mi afición…, jamás hubiera conocido al mentor de la
idea; idea ícono del acervo de una nación.
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